Minuto a Minuto

Nacional No es un Tanque, es una bomba
                  Ahora la FGR ya tiene a El Tanque y veremos si con base en sus declaraciones abre esa carpeta que tiene cerrada y que, reitero, sería la llave de esa cueva de bandidos
Nacional Activan el Plan DN-III en Acapulco ante el paso de ‘Simon’
El operativo contempla recorridos de vigilancia, auxilio vial, monitoreo de los niveles de agua y atención a personas en situación vulnerable
Entretenimiento Muere CW Morgan, actor de “Scream”
La muerte de CW Morgan fue difundida por su hija, Renata Macfie, quien publicó un mensaje en Facebook para recordar a su padre
Nacional Ilana Gritzewsky; el testimonio de una mexicana secuestrada por Hamás en Israel
No me van a callar y seguiré luchando contra el grupo terrorista Hamás”, dijo la mexicana Ilana Gritzewsky, secuestrada por Hamás el 7 de octubre de 2023
Internacional Una exabogada de Disney demanda a la compañía por edadismo tras ser despedida
Disney fue demandado por Mary Fossier, de 64 años, por discriminación por edad, represalias y despido injustificado

Los silencios en situaciones de crisis también son estratégicos.

Pero callar no silencia los hechos, ni las crisis; sirve sólo para el control de daños.

Por el contrario, las consecuencias se pueden exacerbar cuando se generan vacíos de información que permiten la deformación de los acontecimientos, la especulación, las filtraciones o lo que es peor: la percepción de que algo se esconde, que se está encubriendo.

Lo ocurrido en el Hospital Infantil de Ciudad Victoria, en que dos médicas residentes denunciaron haber sido objeto de violación en el área de descanso, dentro del nosocomio cuando estaban de guardia -el 30 diciembre de 2025- es un claro ejemplo de que los silencios no son siempre los mejores aliados.

El asunto escaló porque fue ventilado varias semanas después de ocurrido el hecho en las redes sociales del comunicador Osberto Vera, quien recibió una denuncia por mensaje privado, al parecer de familiares y/o trabajadores del Hospital que no veían avance alguno.

La reacción no vino de las autoridades del hospital ni tampoco de la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado. Fue, jurídicamente, de las autoridades ministeriales que presentaron un detenido que resultó ser una figura pública quien fue apoyado de inmediato en las redes sociales, sosteniendo su inocencia.

Innecesariamente, el tema escaló a nivel del gobernador Américo Villarreal Anaya, quien fue increpado en un acto público por familiares del detenido acerca de que el señalado había sido aprehendido de manera injusta.

De un tono agresivo, la madre del detenido pasó a una actitud relajada, cerrada ya a dar declaraciones a la prensa, luego de haber sido atendida por la Magistrada Presidenta Tania Contreras.

Un día después, un juez determinó la liberación del joven detenido por falta de elementos.

Y nuevamente el silencio de las autoridades de salud y del director del Hospital Infantil.

Se supo por filtraciones de los familiares de las víctimas que el hoy ex director del Hospital Infantil, Vicente Plascencia Valadez, dudó de que hubiera ocurrido la violación y les mostró videos donde se apreciaba el supuesto agresor. La forma en que aparentemente trató a las víctimas -dicen- fue también intimidatoria.

El silencio dio paso a todo tipo de especulaciones, incluso que provocó la revictimización de las dos médicas afectando su reputación y veracidad.

La perspectiva de género demanda -ante todo- no restar credibilidad a las víctimas, ni tampoco estigmatizarlas en torno a su personalidad, independientemente de la veracidad o no de los hechos.

Precisamente, los hechos dejaron de ser relevantes en la situación de crisis que se formó alrededor del asunto. Las consecuencias se empezaron a complicar hasta llegar nuevamente a la esfera mediática. Para la autoridad ministerial la presión se incrementó.

Nadie puede dudar de la calidad profesional de los directivos. Sus trayectorias pueden ser impolutas, pero la condición humana -sobre todo en hechos críticos- siempre traiciona. Se podrán tener miles de aciertos, pero basta un error, una mala gestión para que la buena reputación se pierda.

El Doctor Plascencia Valadez perdió el estribo en un evento de recepción de nuevos residentes, donde una de las médicas violentadas denunció lo ocurrido en el Hospital Infantil. Al final, el ex director del nosocomio dio la palabra, pero el foco se volvió a encender en redes sociales.

Lo que debió hacerse meses antes, finalmente ocurrió: el exdirector dio una conferencia de prensa para intentar aclarar hechos, su versión, y dar a conocer acciones implementadas para reforzar la seguridad en el hospital.

Ya tarde. El escalamiento fue mayor. No se politizó porque hay una oposición disminuida, prácticamente marginal.

Un nuevo detenido. Nuevas dudas, muchas sin sustento porque hay un proceso de investigación en curso.

La Secretaría de Salud estatal nuevamente en silencio. Las instancias de apoyo a las víctimas en sigilo.

Una defensa directa de la esposa del gobernador y, a pesar de ello, una renuncia abrupta.

Idealizar las redes sociales es subestimar el escrutinio público que siempre ha existido y que hoy se magnifica con los medios digitales -con la crueldad, manipulación o no, de una vox populi muchas veces desinformada, más por los silencios.

Nuevamente, los patrones en la gestión de asuntos críticos afloran -son ineludibles: las crisis no son los hechos. Son las consecuencias y su forma de prevenirlas.

Lo sucedido en el Hospital Infantil de Ciudad Victoria demanda no sólo atención a los hechos y a las consecuencias, sino prevenirlas de fondo.

Exige revisar los protocolos -si es que existen- en todo el sistema hospitalario para atender a las víctimas de abuso sexual, de hostigamiento -que es demasiado frecuente- y de acoso laboral. Eso parece ser, a la distancia, un elemento ausente que detonó la crisis.

Cuando se establecen, los procesos siempre son institucionales y restan discrecionalidad en casos de crisis cuando se quieren resolver de manera personal acallando los hechos.

Junto con la necesidad de procesos en los hospitales públicos y privados, la perspectiva de género debe permear. Pero en serio, no sólo como una proclama, sino como una acción que defienda realmente la corporeidad y los derechos de las mujeres.