Minuto a Minuto

Internacional EE.UU. recibe las primeras seis ballenas belugas del clausurado parque canadiense Marineland
Las seis primeras ballenas beluga fueron trasladadas a los acuarios de Chicago (Illinois) y San Antonio (Texas)
Nacional Despliegan a 100 militares de Fuerzas Especiales para reforzar la seguridad en Zacatecas
El despliegue forma parte de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública y de las medidas permanentes para fortalecer la paz en el estado
Internacional Sube a 5 mil 398 la cifra de muertos por el doble terremoto en Venezuela
El Gobierno de Venezuela reportó una reducción en las personas sin vivienda, al pasar de 17 mil 907 a 17 mil 265
Ciencia y Tecnología Al menos 1.5 millones de menores en México viven con TDAH, alerta un especialista
"El TDAH no es una condición escolar, es una condición de vida y afecta su calidad", afirman especialistas
Internacional Marco Rubio anticipa una visita “muy positiva” de Xi Jinping a Estados Unidos
Sin embargo, Trump acusó a China recientemente por una presunta interferencia de Pekín en los comicios estadounidenses del 2020, donde perdió

Al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no le importan realmente los 2.5 millones de empleos recuperados en mayo pasado y que permitieron la sorpresa de una baja en la tasa de desempleo.

Al republicano solo le importa un trabajo: el suyo.

La resiliencia de la economía estadounidense es una gran noticia para la velocidad que pueda tener la recuperación de ese país. Aunque todavía es muy rápido para cantar victoria con el dato que dio a conocer el viernes el Departamento del Trabajo.

Hay muchos datos positivos inmediatos en ese indicador de desempleo, que pasó de 14.7% en abril a 13.3% en mayo. De entrada, claro, que de las 20 millones 700,000 personas que perdieron su empleo en abril, 2 millones 500,000 encontraron un trabajo remunerado.

Pero también ese freno en la destrucción de plazas laborales y el inesperado incremento en los empleos, aleja a Estados Unidos de un escenario similar a la Gran Depresión de los años 30 del siglo pasado.

No había datos confiables del mercado laboral en aquellos años, pero ciertamente que si ese país hubiera perdido en mayo pasado otros 20 millones de empleos por segundo mes consecutivo habría implicado un escenario apocalíptico.

El dato llevó al éxtasis a los mercados financieros, pero también al presidente en campaña. Sin embargo, todavía es pronto para festejar.

De entrada, los expertos epidemiólogos no tienen claridad del comportamiento del SARS-CoV-2 tras una primera ola de contagios. Incluso, no hay certeza de que ya haya terminado esa primera ronda de transmisión del Covid-19. Porque las manifestaciones callejeras de rechazo a la violencia racista pueden multiplicar los enfermos y con ello la necesidad de un reconfinamiento.

No hay certeza de que el otoño y la temporada de influenza no sean factor de aceleramiento de la transmisión del Covid-19. Y no hay claridad del número de personas que, tras sufrir la enfermedad, puedan ya tener inmunidad temporal.

Pero para Donald Trump nada de eso importa. Lo que él necesita es que en estos poco menos de cinco meses que faltan para las elecciones presidenciales haya suficientes datos como éste para manipular a su base electoral.

Cada estadounidense desempleado es un potencial votante enojado con el gobierno actual. Incluso aquellos que se alimentan del racismo y clasismo de Trump no pueden estar contentos si no tienen una forma de ganar dinero. Podrán esos seguidores de Trump no ser muy sagaces, pero entienden que sin trabajo no hay voto para quien busca la reelección.

Lo que queda claro es que por más capacidad de recuperación que pueda tener la economía estadounidense, no le alcanzará el tiempo a Trump de presumir una recuperación plena que se pueda notar durante los primeros días de noviembre.

Lo bueno es que, si los datos económicos realmente empiezan a mostrar esa mejoría, aunque sea tímida, podría el presidente concentrarse en esa información para su campaña y dejar de lado otros intentos tan peligrosos como populistas como echarles el ejército a los manifestantes o buscar un pleito de dimensiones desconocidas con China.