Minuto a Minuto

Nacional México y EE.UU. aseguran 1.2 toneladas de cocaína en aguas de Oaxaca
El secretario Harfuch destacó que durante el sexenio la Marina ha asegurado más de 90 toneladas de cocaína en operaciones marítimas
Nacional Zoé Robledo anuncia diálogo “piso por piso” con trabajadores del IMSS
Los trabajadores exigen un aumento salarial de 10%, abasto de medicamentos, equipo adecuado y jubilaciones dignas
Nacional Asesinan a Jorge Guerrero, exalcalde de Otatitlán, Veracruz
El exalcalde de Otatitlán, Jorge Guerrero, fue asesinado a disparos al interior de un restaurante de su propiedad
Entretenimiento ¿Regresa ‘El Sol’? La foto filtrada en un estudio que desató los rumores de un nuevo disco de Luis Miguel
¿Nuevo álbum a la vista? La imagen de Luis Miguel junto a grandes productores que se hizo viral en redes sociales
Internacional La presidenta Sheinbaum designa a Lydia Antonio como embajadora en Perú
La diplomática, con 25 años de trayectoria, pertenece al Servicio Exterior Mexicano y se desempeñaba como directora ejecutiva “B” del IMME

A Lilly Téllez en especial, pero también a nosotros por la entrevista colectiva al presidente Peña Nieto. Antes que nada, subrayo que el juicio del televidente es inapelable. Si él vio un mal programa, no hay nada que objetarle. O si le pareció largo, aburrido, descafeinado, dudoso.

Cosa muy distinta es el encono disfrazado de criticismo en las redes sociales. El insulto tuitero anónimo. La majadería maquinada. La incitación al linchamiento, mal ataviada de espontáneo #hashtag.

Sobre las redes, escribe Mario Vargas Llosa en su reciente novela El héroe discreto: “Los hechos desaparecen bajo un chisporroteo frenético de exageraciones, invenciones, chismografías, calumnias y vilezas donde parece salir a flote toda la maldad, la incultura, las perversiones, resentimientos, rencores y complejos de la gente”.

Una inconmensurable barbarie, la llama el Nobel. Estoy absolutamente de acuerdo. Pero así se juega ahora y hay que asumirlo. Unos toman riesgos (y seguramente se equivocan, nos equivocamos), mientras una multitud impune escupe y lanza excremento. Unos tratan de cumplir los criterios mínimos del rigor profesional, otros mienten y manipulan con desvergüenza. Unos dan la cara, otros se emboscan cobardemente. Ni hablar, es el espíritu de la época.

Sobre las preguntas que he recibido en buena lid, respondo: me invitaron… dije que sí sin pedir detalles… pregunté al Presidente lo que se me ocurrió y pude… no me hizo feliz el ejercicio ni me gustó el programa, pero celebro haber participado.

Un abrazo a Lilly y a mis compañeros de esa noche.