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Eran las tres de la tarde con 47 minutos, hora de la Ciudad de México, cuando salió humo negrísimo de la Corte del Distrito Este de Brooklyn, Nueva York, anunciando la noticia: “captivum habemus” —“tenemos preso” en español—Ya e. Por supuesto que se trataba del sentenciado Genaro García Luna, quien desde las dos y media de la tarde acaparó la atención de los medios que a esa hora transmitían.

Los pronósticos eran que el que fuera subdirector del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) durante el gobierno de Vicente Fox y titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) durante el sexenio de Felipe Calderón, sería sentenciado a 20 años de prisión, según algunos; otros decían que merecía el mismo castigo que decretó, el mismo juez, Brian Cogan, para Joaquín Guzmán el Chapo: cadena perpetua.

No resultó ni lo uno ni lo otro. Cogan optó por una sentencia de 460 meses de prisión por los siguientes cargos: Participar en una empresa criminal continua; conspiración para la distribución internacional de cocaína; conspiración para la distribución y posesión de cocaína con intención de distribuirla; conspiración para la importación de cocaína. Por estos cuatro cargos obtuvo la sentencia de 460 meses. Pero ya encarrerado el juez Cogan, le dio 6 meses más por dar falso testimonio a las autoridades estadounidenses. Además tendrá que pagar 2 millones de dólares.

Por cierto, antes de dictar su sentencia el precitado juez, le dijo al acusado: “Usted tiene una doble vida. Usted vestirá muy elegante. Usted podrá decir que respeta la ley. Y seguro lo cree. Pero su conducta es la misma que la del Chapo”

A continuación me permito poner a disposición de mis amables lectoras y de mis cordiales lectores, una ociosa numeralia que no tiene mayor objeto que el de hacer tangible el tiempo que el otrora poderoso “Rey del Montaje” va a pasar en el bote o el tambo —para decirlo en lenguaje popular— la ergástula —para mentalidades más allá del CCH—. Un ángulo inédito e inocuo sobre el suceso del cual hablarán hoy todos los medios.

460 meses significan exactamente 38 años con cuatro meses (contando los años bisiestos). Son 13,999 días equivalentes a 335,976 horas, que a su vez son 20 millones 158 mil 560 minutos. Pero con los seis meses de pilón al que lo sometió el juez por mentiroso, resulta que va a estar preso 38 años 10 meses, que son igual a 14,179 días; 340,296 horas; que suman 20 millones 417 mil 760 minutos.

Aunque no sea políticamente correcto quiero elogiar la lealtad del reo (jete) porque pudiendo hacer lo que hacen los delincuentes que se convierten en testigos protegidos por dar información sobre sus cómplices y así comenzar una nueva vida. Genaro se aguantó. No delató a nadie.

Creo que con la sentencia a García Luna, Felipe Calderón podrá respirar en paz y, en cierto sentido, también Fox. Genaro les fue fiel a los que fueron sus jefes hasta el último instante. Nadie con dos dedos de frente —Felipe tiene toda la mano— puede creer que el presidente no sabía lo que su secretario favorito hacía a sus espaldas. Ahora bien, si de verdad, jura por Dios, él que es tan católico, que nunca supo nada, estamos ante el presidente más pendejo —perdón por la palabra—de la historia.

Punto final

Un peligroso delincuente en un penal le dijo al director que sufría un terrible dolor de muelas. Llamaron al dentista y le sacó tres muelas. Al mes padeció los dolores propios de la apéndice, el doctor se la quitó. Al siguiente mes fue la vesícula la que le tuvieron que extirpar. Dos semanas después cuando se quejó de un fuerte dolor de riñón, el director de la prisión le dijo: “A mi no me la pegas, tú lo que quieres es salir de aquí pieza por pieza”.