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De la intervención de Peña Nieto en la elección del 2018 inventándole un delito a Ricardo Anaya, y de su efecto paralizante en la intención de voto para Anaya, no hay duda alguna, como demuestra Jorge Castañeda en su artículo de Nexos de este mes: “La oposición ganó… con una buena ayudada del gobierno” (ver aquí).

Más opaco, pero no menos visible es el hecho de que, llegado el día de la elección, en estados que gobernaban priistas hubo votaciones favorables por López Obrador muy superiores a su promedio nacional de 53%.

En Tlaxcala obtuvo 70% del voto. En Sinaloa, 68% En Oaxaca, 65%. En Guerrero, 63%. En Campeche, 61%. En Hidalgo 60%. En Sonora, 59%.

Castañeda no puede probar que estas diferencias se deben a la consigna priista de votar por Morena y por López Obrador, pero documenta algunos casos que apuntan elocuentemente hacia ese rumbo.

En Sonora, dos candidatos no morenistas, Rodrigo Bours y Ernesto Lucas, llevaban una buena ventaja, respectivamente, en Ciudad Obregón y Hermosillo. En los días previos a la elección registraron una movilización del voto priista en contra de ellos y perdieron la elección.

El caso de Sinaloa extiende su sombra hasta hoy. Ahí López Obrador tuvo 15% más que su promedio nacional. Dice Castañeda: “El gobernador Quirino Ordaz es priista. Poco antes de la elección, su jefe de asesores, Rubén Rocha, renunció a su cargo para postularse como candidato al Senado por… Morena. Amigos suyos de muchos años, al cuestionarlo sobre esta decisión, en apariencia inexplicable, recibieron una respuesta lapidaria: ‘Es con el visto bueno del góber, y además quiere que opere la elección a favor de AMLO’. Tres años después, Rocha es candidato a gobernador por Morena, se sospecha que con todo el apoyo de AMLO y de Quirino Ordaz”.

Castañeda analiza también esta movilización del voto priista en estados donde no había gobernador priista como Baja California Sur y Morelos.

Los indicios de complicidad de Peña Nieto en esto son del todo consistentes con su decisión de inventarle un delito a Ricardo Anaya para aplanar su candidatura.

Son consistentes, sobre todo, con la impunidad de que ha gozado el ex presidente Peña en el gobierno de López Obrador.