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Ocho pequeños actos cotidianos que, al final, son corrupción

Aquí enumeramos ocho de ellos para que reflexione: ¿en cuántos ha incurrido voluntaria o involuntariamente?


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A veces se cree que las únicas personas que cometen actos de corrupción son los políticos y todos aquellos personajes de las altas esferas públicas y privadas; sin embargo, en México está tan arraigada que todos los días las personas cometen pequeños actos corruptos casi sin darse cuenta.

Aquí enumeramos ocho de ellos para que reflexione: ¿en cuántos ha incurrido voluntaria o involuntariamente?

Comprar a los ambulantes en el Metro

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En general, ejercer el comercio ambulante está prohibido, y se agrava cuando este impide el libre tránsito de las personas. En el caso del Metro, lo prohibe puntualmente en el Artículo 13 de su reglamento.

Por tratarse de algo prohibido, suele existir una red de complicidades entre autoridades y líderes que se mantiene a partir de cuotas o porcentajes que deben pagar los ambulantes. Así que, al comprar en el comercio ambulante, usted podría estar financiando una red de corrupción.

Comprar gasolina robada

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Comprar combustible robado se convirtió en una práctica común en algunas zonas del país porque resultaba más barato. Eso hizo que los grupos que la vendían se hicieran más poderosos y ahora hay regiones en las que inclusive impiden que se venda el combustible de manera legal en las gasolineras.

Al adquirir estas gasolinas, además de un riesgo, representa ser parte de una cadena de corrupción en la que ya se han estado asociando otras áreas del crimen organizado, como el robo a vehículos o la violación. ¿Le gustaría ser parte de eso?

Pagar al franelero

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Sí, quizá piense “es que si no le pago le va a hacer algo a mi coche”. Pero, lo primero que debe entender es que eso se trata de un acto de extorsión. El “franelero”, al apartar un lugar, está incurriendo en un delito porque está apropiándose de la vía pública e impidiendo el libre tránsito, entonces, ¿por qué cree que opera sin que nadie le diga nada?

Exactamente, se trata del eslabón de una cadena de corrupción entre autoridades y líderes que coordinan a estos personajes y que consiste en un pago de cuotas que se reparten en diferentes niveles.

Comprar piratería

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Esta actividad suele justificarse diciendo que las disqueras y los grandes estudios ganan mucho dinero, y sí, efectivamente son productos muy caros, pero al comprar piratería no sólo está siendo cómplice de un atentado al derecho de autor, sino también de una red de corrupción que permite que estas películas y música se vendan libremente por las calles del país sin que alguna autoridad lo impida.

Pagar para que se lleven la basura

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El gobierno de cada ciudad tiene la obligación de prestar el servicio de limpia. Si el camión de la basura no quiere llevarse sus desechos hasta que le pague, es un acto de extorsión, el cual se debe denunciar.

Esta acción suele justificarse con que los basureros ganan poco o nada por hacer su trabajo, pero eso no se arregla con propinas (o más bien cuotas), sino denunciando esas condiciones en las que los gobiernos no deberían tener a los empleados de limpia.

Asimismo, el señor que barre la calle no tiene la obligación de llevarse la basura de las casas; de hecho, técnicamente lo tiene prohibido, así que pagarle para que lo haga es también un acto de corrupción porque, además, ese dinero no se queda en su totalidad en el bolsillo del barrendero.

Comprar las respuesta de un examen

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Vender un examen es deshonesto, pero también lo es comprarlo. Por muy inocente que suene, representa una forma de hacer parecer normal la corrupción desde la edad escolar.

Pagar para agilizar un trámite

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Evitar formarse por horas para realizar un trámite pagándole a un “coyote” es corrupción, ya que es parte de una cadena en la que el servicio que debe prestar una oficina pública se hace lento a propósito para estimular el pago que “acelere” el proceso.

Así, lo que usted le pague al “gestor” (nombre elegante de los “coyotes”) será repartido entre diferentes miembros de esa oficina que se niega a darle un buen servicio. ¿O usted por qué cree que en pleno siglo 21 hay trámites que siguen siendo tan lentos?

No recoger la popó del perro

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Al pasear a su perro y no recoger sus desechos no sólo está siendo irresponsable e irrespetuoso con las demás personas, sino que también está violando el reglamento de diferentes entidades del país que establecen hasta multas para quien haga eso.

Pedir o exigir un favor o regalo en el trabaja a cambio de un ascenso o un trato especial

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Aunque cada vez hay leyes más severas y las empresas han puesto más atención a esto en sus reglamentos internos, lo cierto es que sigue siendo una práctica común en diferentes oficinas públicas y privadas.

Este tipo de actos (desde contratar a alguien a cambio de favores sexuales hasta tener el mejor escritorio gracias a la pluma fuente que le regalaron al jefe) se deben denunciar y, sobre todo, evitar ser partícipe de ellos. ¿Quién quiere trabajar en una organización donde estas prácticas sean cotidianas?

Por Carlos Tomasini (@carlostomasini)