Más de mil costureras murieron atrapadas en el terremoto del 85

El terremoto de 1985 dejó miles de muertos y otros miles más de damnificados tras el derrumbe de varios edificios en el centro de la Ciudad de México, entre los que se encuentran al menos 200 maquiladoras que se desplomaron con las trabajadoras adentro.

Por la década de los años 80, varias maquiladoras se establecieron en la colonia Obrera, a un costado de la calzada San Antonio Abad, varias de ellas clandestinas que tenían a las trabajadoras en condiciones precarias.

Según el movimiento de Costureras y Costureros 19 de septiembre A.C., los abusos de los patrones eran constantes contra las trabajadoras, quienes recibían sueldos precarios o pagos por destajo a pesar de las 10 horas de trabajo seguido; además las condiciones eran insalubres en los sanitarios y en la zona de maquinaria.

Una de las más grandes maquiladoras en la colonia Obrera era la Topeka, la cual se encontraba en la calle Manuel José Othon número 160, donde actualmente está construida una unidad habitacional, que recibe a sus visitantes con un monumento que recuerda a las costureras que ahí murieron.

De acuerdo al movimiento del 19 de septiembre, más de mil costureras que trabajaban en las maquiladoras de la colonia Obrera, murieron aquella mañana del terremoto, las cuales pudieron haberse evitado si no hubiera sido por la negligencia de los dueños de las maquiladoras.

Las trabajadoras sobrevivientes acusan que los dueños no permitieron que las costureras salieran durante el terremoto, por lo que murieron atrapadas entre las máquinas y las instalaciones de la fábrica.

Narran que muchas de ellas salieron como pudieron con la ayuda de sus mismas compañeras que entraban después de las 7:20 h, así como de rescatistas. Sin duda las débiles estructuras de las maquiladoras no aguantaron el siniestro.

Según la Cámara Nacional de la Industria del Vestido ese 19 de septiembre se derrumbaron completamente 200 de 800 fábricas, más 500 que quedaron con daños en sus estructuras.

Foto de @ef_tocho
Foto de @ef_tocho

De la tragedia viene la esperanza y es así como nació el movimiento de costureras del 19 de septiembre, el cual se dice el primer movimiento laboral en México dirigido por mujeres. Entre ellas se encontraba Concepción Guerrero Flores y Evangelina Corona Cadena, esta última fue diputada federal en la LV Legislatura (1991-1994).

“Hay que ser honestas y contar las cosas tal como fueron”, enunciaba Evangelina Corona. “No, señor Presidente (De la Madrid), así como usted las dice, así no fueron las cosas”, reclamó al entonces mandatario mexicano sobre los sucesos del terremoto del 85.

“La palabra explotación no existía en mi vocabulario, antes del terremoto del 19 de septiembre yo no tenía conciencia de explotación o no explotación. El 85 fue para mí un antes y un después en mi vida”, cuenta Evangelina Corona, con ayuda de su libro “Contar las cosas como fueron”.

Este movimiento también llegó a las calles, puesto que las costureras se plantaron cuatro días después del terremoto en la calzada San Antonio Abad exigiendo a los dueños de las maquiladoras la indemnización por la muerte de sus compañeras, así como el pago de sus liquidaciones.

Por Alejandro Toral