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La contramarcha del presidente

Pasan la vida persiguiendo lo que al final los destruye.
Florestán.

Tras la marcha del domingo, que superó las previsiones de convocantes y gobierno, el presidente López Obrador anunció ayer encabezará una marcha para celebrar sus primeros cuatro años de presidente.

Y corrigió su estimado del lunes cuando estimó entre cincuenta y sesenta mil los participantes y que el día anterior Martí Batres, a nombre del gobierno de la Ciudad de México, había reducido a diez o doce mil, cuando ninguno de los dos cálculos se acercaron, ni de lejos, a la realidad.

Y tan no se acercaron, que ayer López Obrador dijo que tras recoger opiniones de la gente que quiere que marchemos -no sé cómo hizo esa encuesta desde su palacio sin salir a la calle-, dio a conocer que cancelaba el mitin vespertino del jueves uno y llamaba a la marcha que el pueblo le pedía para el domingo 27, que él encabezará de la Columna de la Independencia al Zócalo para desde ese lugar de sus éxitos como opositor, dar su discurso de cuarto aniversario y logros de gobierno.

Esta es, sin duda, la mejor medición a la monumental marcha del domingo, que nunca se esperó y por eso la respuesta del presidente que con su aparato de gobierno y de partido, inundará Reforma y reventará el Zócalo.

Pero ni de lejos tendrá la autenticidad, espontaneidad y legitimidad, de la ciudadana del domingo contra su reforma político-electoral, ni de las que él encabezó, desde la oposición, en las protestas contra su ilegal desafuero en 2005.

Pero los tiempos cambian las circunstancias y el poder a las personas.

Este no es aquel México, ni este López Obrador es aquél.

Hoy el gobierno es él y la oposición es la que tomó la calle el domingo.

Es lo mismo, presidente, pero al revés.

Y ese es el factor.

RETALES

1. CARGADA.- La primera señal del oficialismo en la marcha del 27-N la dio Claudia Sheinbaum quien ayer la calificó de histórica. Y me pregunto: ¿Cómo llamar histórico a un evento que no ha sucedido y que es organizado por el gobierno en apoyo del mismo gobierno? ¿Qué irán a decir sus cortesanos? Pues que es la epifanía de la 4-T;

2. MARCHANTES.- Una de las señales que mandará el presidente es la de sus acompañantes en la marcha. Si nos vamos a los antecedentes y preferencias, a su lado irá Claudia Sheinbaum, por ser en su territorio, la Ciudad de México y, de ser así, del otro lado tendría que ir Adán Augusto López Hernández. Será interesante ver dónde coloca a Marcelo Ebrard y al mismo Ricardo Monreal que fue el primero en anunciar que lo acompañaría; y

3. ARROGANCIA.- Rosario Piedra rechazó la cita del Senado para cumplir su obligación constitucional de comparecer ante este órgano legislativo. Dijo que estaba muy ocupada y que, además, le mandaran por adelantado formato y modalidades de su asistencia. Así el desquicio en los tiempos estelares de la 4-T.

Nos vemos mañana, pero en privado.