Las encuestas no siempre son transparentes en un proceso electoral


Foto de CNDH
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Especialistas señalan que, aunque son muy comunes en épocas electorales, las encuestas suelen ser un mecanismo que presenta fallas


A unos días de las elecciones presidenciales, uno de los factores que más relevancia ha cobrado en el escenario electoral es la presencia de las encuestas.

Los ciudadanos han comenzado a tomar como válidas las encuestas que día a día surgen en el país.

Y si para los ciudadanos las encuestas podrían ser un factor de referencia, para los candidatos y los actores políticos son herramientas indispensables pero solo bajo ciertas circunstancias, es decir, dependiendo de si los resultados los favorecen o no.

Especialistas han coincidido que el problema de estos instrumentos radica en que no son transparentes; no se sabe o se conoce el cuestionario completo con el que son levantadas, lo que lleva a tener solo una parte sesgada de la información.

Además, aseguran que una encuesta no tiene la suficiente información para dar una idea de cómo son las tendencias reales pues intentan tomar demasiada información para incluirla en un modelo de predicción.

Y aunque existe una regulación creada por el INE para la realización de encuestas, la verdad es que no pasa de ser un intento de poner orden en ese tipo de mercado, lo que la convierte en un recurso totalmente inefectivo.

 

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Uno de los más grandes problemas es que las encuestas se mueven de acuerdo con quién es quien otorga los recursos para su realización, advierten los especialistas.

Incluso, señalan que podrían convertirse en una especie de “profecía autocumplida”, pues pueden debilitar una campaña.

Por otra parte, se advierte la preocupación de el uso de encuestas debido a que muchas veces no son confiables o son elaboradas por medios no claros, lo que se traduce en problemas al final de una elección debido a que los resultados terminan siendo distintos a lo que marcaron. Incluso, se pueden tomar como incitadoras a la polarización al fallar.

 

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A pesar de ello, los estudios demuestran que las encuestas siguen siendo un instrumento generoso dadas las condiciones de certeza en nuestro país.

Con un origen en 1932, George Gallup se considera el gran precursor de las encuestas. La primera vez que se realizó este ejercicio quitó los crucigramas de un periódico y contó, durante una semana, las quejas que enviaban los lectores. Así, se llevaron hasta la política, donde han funcionado como una herramienta fundamental durante un proceso electoral.

Con información de BuzzFeed News

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