
Ken Salazar, exembajador de EE.UU. en México, detalló que sí buscó a López obrador tras la detención del ‘Mayo’ Zambada en julio de 2024
Ken Salazar, exembajador de Estados Unidos en México, aseguró que se trató de comunicar en al menos cuatro ocasiones con el expresidente Andrés Manuel López obrador, horas después de la detención del narcotraficante Ismael Mayo Zambada, ocurrida el 25 de julio de 2024.
Lo anterior fue detallado por Salazar a la periodista Ilia Calderón en su programa “Esta Semana” de N+Univision, donde leyó un fragmento de su libro “Borderlands. My fight for a inclusive America”, que será publicado el 28 de julio en EE.UU. y en español hasta septiembre.
“Luego de una breve llamada con funcionarios estadounidenses, redacté un mensaje para AMLO. Él tenía que entender que los Estados Unidos no tenía conocimiento previo de este secuestro, y que bajo ninguna circunstancia habíamos llevado a cabo una operación no autorizada en territorio mexicano (…) Se lo envié de inmediato a López Obrador”, apuntó.
“Esa noche, el fiscal de los Estados Unidos, Merrick Garland, y yo preparamos una respuesta más formal para el gobierno mexicano (…) De nuevo envié esta comunicación directamente a AMLO y le ofrecí reunirme con él para hablar sobre la operación. Esperé por horas su respuesta, y nada”, agregó.
“Intenté de nuevo el siguiente día. Sabía que AMLO suele aprovechar los fines de semana para viajar a su rancho. Pero donde quiera que estuviera, no respondió”, externó.
Salazar expuso que ofreció a López Obrador y al entonces titular de la Fiscalía General de la Repúbliva (FGR) que enviaran a un equipo para inspeccionar la aeronave que transportó al Mayo Zambada de Sinaloa a los Estados Unidos. Además, detalló que tanto autoridades mexicanas como estadounidenses inspeccionaron el avión.
“Informé a AMLO y a Gertz de la diligencia. Pero, aun así, de AMLO solo hubo silencio. Para el lunes, era claro que algo estaba muy mal”.
El medio Pie de Nota dio a conocer la semana pasada que el avión en el que Zambada García fue llevado a los Estados Unidos apareció en un museo en Santa Teresa, Nuevo México, y que fue donado por el FBI.
Con información de López-Dóriga Digital