Elena

Elena - Foto de Ana Paula Cámara
Foto de Ana Paula Cámara

A lo lejos, la noche estaba llena de luces intensas, de las que brillan tanto que aturde la vista, tan llenas de color

A la mitad de una cuadra había perdido la vida por sobredosis de heroína un hombre de entre 25 a 30 años. Estaba sobre la banqueta, aún tenía la aguja insertada en el brazo, se había ligado con un trapo viejo y perdido todo candor de prudencia, lo hacía en la vía pública.

Arribamos y tratamos de ser lo más cuidadosos por obvias razones y a la vez rápidos. Cerca de ahí hay un gimnasio donde se llevan a cabo partidos nocturnos de básquetbol, no es un espectáculo que deba mostrarse.

Mientras nosotros procesamos la escena y hacemos el levantamiento del cuerpo de quien perdió la batalla contra la fiesta eterna, el camillero sube el cadáver dentro de la bolsa negra a la camioneta, lo vamos a trasladar al laboratorio forense para la autopsia.

A lo lejos, la noche estaba llena de luces intensas, de las que brillan tanto que aturde la vista, tan llenas de color; la música era estruendosa, esa que anuncia que la Ciudad de las Bajas Pasiones no duerme. Aquí no importa si es fin de semana, un jueves o lunes cualquiera, aquí la fiesta no se detiene, como diría el Divo, aquí todo es diferente.

En el callejón al final de la calle, uno por demás oscuro, esos que parecen cuevas infernales que parecen no tener final, justo en el centro de la ciudad, una joven que no pasa de 20 años se sostiene en la pared, mientras intenta recuperar el aliento.

Intenta conservar el aire en sus pulmones después de haber corrido por varios metros, intentando escapar de quien quiso a la fuerza subirla a un vehículo.

En un movimiento de mero instinto de supervivencia consiguió poder zafarse de su agresor, no supo si solo lo golpeó o también lo rasguño, le dolía no solo la mano también la falange distal de varios dedos.

Tenía la ropa llena de polvo, hemático y algunas rajaduras que se produjeron durante el forcejeo, nos acercamos junto a una pareja de policías, no sabíamos que sucedía, ella alcanzó a decir que se llamaba Elena antes de desvanecerse, despertó en un hospital y no supo cómo había llegado hasta ese lugar, ni cómo sobrevivió a una noche en la ciudad de las bajas pasiones.

cadaverforenseperito

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