El guiño de Javier Corral a López Obrador
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Aunque el lunes 15 de enero -un día después de que Javier Corral anunció su Caravana por la Dignidad a la Ciudad de México-, Andrés Manuel López Obrador estuvo en la ciudad de Chihuahua y regateó su apoyo al movimiento del gobernador con el argumento –históricamente cierto- de que “al final”, el PRI y el PAN siempre terminan aliados, Corral le hizo un guiño.

Ayer, la agencia Reuters publicó una entrevista con el chihuahuense –a raíz de su movimiento contra la federación-, en la que el gobernador dice que si Anaya pierde la elección estará contento con el triunfo de López Obrador porque José Antonio Meade “representa lo mismo que estamos combatiendo” relató Mireya Cuéllar, de La Jornada BC.

Es cierto que Javier Corral representa hasta cierto punto a una izquierda dentro del PAN –aliado con Víctor Quintana, que viene de esa ala política; de Lucha Castro o el padre Camilo Daniel, defensores de derechos humanos o representantes de la iglesia que se ocupan de los pobres-, pero también ha sido  calderonista, de un sector del panismo tradicional que cuando todavía no llegaba al poder hablaba de la subsidiaridad y la necesidad de un Estado que interviniera en favor de los sectores menos favorecidos.

El guiño de Javier Corral a López Obrador - corral-anaya
Foto de El Diario de Chihuahua

Pero los calderonistas están hoy con José Antonio Meade, el candidato del PRI con quien compartieron asientos en el gabinete que dirigió los destinos del país de 2006 a 2012. Ernesto Cordero, Roberto Gil Zuarth y Javier Lozano no soportaron que Ricardo Anaya le cerrara el paso -de la manera como lo hizo- a Margarita Zavala. Ellos quieren seguir en la primera línea de mando y Margarita está rezagada, así que no dudaron a la hora de optar por una  alineación.

Y Javier Corral se está peleando con ese grupo, el de la Secretaría de Hacienda, una elite dentro del gobierno a la que no le dice nada si la Presidencia está en manos del PRI o del PAN. Al fin que las matemáticas no tienen partido.

El gobernador de Chihuahua exhibió a los chicos de Hacienda, por eso los gobernadores panistas –la mayoría tendieron relaciones con ese grupo durante el calderonismo- ni ven ni oyen a Javier Corral. Alguno porque es compadre de Meade –como el gobernador panista de Baja California Sur-, otros porque han recibido muy buen trato de sus viejos amigos, como los de Tamaulipas (en la lista de los estados ordeñados para la campaña del PRI en 2016) o Querétaro, que no han tenido necesidad de levantar la voz.

Hay los casos como el de Miguel Ángel Yunes (con una vida en el PRI, hoy dueño del PAN jarocho; uno de sus hijos es el candidato a sucederlo en la gubernatura y el otro es el alcalde panista del puerto de Veracruz -y luego hay quien se espanta de los Moreira en Coahuila-).  El gobernador de Veracruz tuvo la suerte de que un aprendiz de brujo como Javidu, en la huida, le dejara 34 videos en una caja fuerte –si los columnistas de Veracruz no mienten- donde Manlio Fabio Beltrones,  Alejandro Gutiérrez  (el coahuilense a quien apodan La Coneja, hoy encarcelado en Chihuahua por Corral) y otros distinguidos priístas reciben maletas llenas de efectivo en la casa de gobierno, en Xalapa.

La operación Zafiro no es un descubrimiento de la prensa extranjera como algunos piensan, es algo con lo que el gobernador de Veracruz viene negociando desde que tomó posesión. Por eso él no tiene problemas para que le entreguen recursos y tampoco toma partido por Corral, no necesita hacer caravanas para torcerle la mano a Hacienda.

Javier Corral está solo en su caravana por la dignidad, por eso le conviene más que gane las presidenciales Andrés Manuel a que lo haga el joven Anaya, rodeado de una estructura de gobernadores panistas beneficiarios del sistema, hijos del pragmatismo político y del moche, que le han dado la espalda.

A su acto del 14 de enero –donde anunció la cruzada contra Hacienda- solo llegaron los panista Santiago Creel y Ernesto Ruffo, además de Francisco Barrio –su aliado del panismo local, porque hay un sector que no digiere a su gobernador, pero esa es otra historia-, y ha tenido que recurrir a su esposa Cintya Chavira o a Emilio Álvarez  Icaza para que encabecen la caravana formada en su mayoría por funcionarios de distintos niveles y algunos miembros de la sociedad civil.

Por eso Corral no se quiere pelear con López Obrador, aunque este lo acusó en una plaza de Chihuahua, frente al palacio de gobierno, de ser lo mismo que el PRI, y anunció que no se iba a meter “en pleitos sin trascendencia”.

P.D. Ahora solo resta ver si así como arma caravanas para desnudar las viejas maneras de robar elecciones y recursos públicos, permite que el poder judicial de Chihuahua explique ¿por qué unos panistas -el que ordenó la grabación es hoy su cercano colaborador, según el vocero del PAN que la hizo- necesitaban que Miroslava Breach los exonerara de hablar con la prensa de las relaciones del narco con el PRI y los políticos?

Por Mireya Cuéllar