El acuerdo secreto de Facebook con el INE

Foto de El Universal
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Facebook usaría al INE para limpiar su imagen tras sus fallidos esfuerzos para evitar ser un medio de difusión de noticias falsas

Este martes, el columnista Javier Tejado Dondé cuestionó el convenio de colaboración entre el INE y Facebook, esto debido al hermetismo de la empresa y la institución al respecto, así como al hecho de que no hace referencia al combate a las noticias falsas, principal motivación para realizarlo.

El abogado de la ITAM señaló que el acuerdo busca principalmente limpiar la imagen de la red social a raíz su uso por hackers rusos para desinformar a la población de distintos países en distintos procesos electorales, así como la pasividad del INE, que no impuso ninguna condición para llegar al acuerdo.

A continuación la columna completa, publicada originalmente para El Universal.

Foto de El Diario de Morelos

La semana pasada, el lunes 5 de febrero, el Instituto Nacional Electoral (INE) y Facebook dieron a conocer un acuerdo de colaboración con motivo de las elecciones, esto a través del boletín número 056 del instituto. Los días subsecuentes, el Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova, otorgó varias entrevistas explicando los alcances de dicho acuerdo.

Con Carlos Loret, en Televisa, señaló que se trataba de información “… generada por Facebook de la mano del propio INE para contrarrestar justamente eso que ahora se conoce como fake news. Noticias falsas”. Con Luis Cardenas, en MVS, dijo “… de lo que se trata es combatir las que pueden ser noticias falsas y desinformación, con información y noticias validadas …”. En el mismo sentido fue la mención hecha a Ciro Gómez Leyva, en Grupo Fórmula, que se trataba de un convenio para “combatir la proliferación de noticias falsas”.

El convenio entre el INE y Facebook es confidencial y no se ha hecho público. Sin embargo, una investigación especial revela por primera vez aspectos inéditos de este acuerdo, supuestamente medular para el proceso electoral:

1.- El Memorándum de Cooperación (MOC) consta de siete cláusulas, pero no dedica una sola de ellas al combate de las fake news. De hecho, el único que tiene obligaciones para con Facebook es el INE (prestarles oficinas, darles acceso a los datos del Programa de Resultados Preliminares, etc.). Facebook no tiene obligación alguna. A tal grado se lavó las manos Facebook del INE que señala que “tiene la intención (pero NO la obligación) de hacer que algunos de sus productos de participación ciudadana estén disponibles en su plataforma en México”.

¿Por qué el Presidente del INE habría señalado la intención de combatir las fake news cuando el acuerdo con Facebook ni siquiera lo menciona? Lo que pensó el INE que lograría es, pues, inexistente en el acuerdo. Por el contrario, Facebook sí logra hacer una campaña, de la mano de la autoridad electoral, para que la gente vea y confíe en su red social. Y justo ahí viene lo delicado, pues datos recientes revelan que Facebook no ha hecho nada relevante para combatir noticias falsas en México ni en el mundo.

De hecho, luego de que Facebook aceptara que 126 millones de estadounidenses recibieron información falsa —mucha de ella vinculada a operadores desde Rusia— la empresa de Mark Zuckerberg montó una campaña mediática para hacer ver que combatiría la información falsa. Para ello, entabló un acuerdo con Associated Press, Snopes, ABC News, Politifact y FactCheck.org a efecto de validar la información. Sin embargo, un reportaje de The Guardian, realizado por Sam Levin, que entrevistó a varios de los fact-checkers, da cuenta de que los periodistas que trabajan para Facebook señalan que “los esfuerzos para combatir la información falsa han fracasado y que la compañía (Facebook) solamente los ha usado para una campaña de relaciones públicas”.
Parece ser que esto es justo lo que Facebook pretende hacer en México de la mano del INE: una mera campaña de posicionamiento, sin dar nada a cambio, y mucho menos, darse a la tarea de verificar la información que difunde.

2.- En línea con lo anterior, Facebook pretende —con el mismo acuerdo firmado con el INE— establecer “sesiones de aprendizaje para periodistas respecto de cómo se organizan las elecciones” (interesante que una plataforma digital tan cuestionada quiera dar learning sessions a periodistas mexicanos). Así, deja ver que su interés real es utilizar a otros medios y a sus periodistas —de la mano del INE— únicamente para hacerse promoción. Y lo que menos le interesa son las elecciones o sus usuarios en México.

De hecho, datos recientes de una encuesta de Honest Data, levantada entre el 25 y el 28 de enero de 2018, da cuenta de que Facebook ya es la segunda de todas las industrias de Estados Unidos con percepción de “impacto más negativo en la sociedad”. Sólo le gana Marlboro, que está en número uno y le sigue McDonald’s en la posición número tres.

Así, Facebook está viviendo uno de sus peores momentos en Estados Unidos y Europa, con audiencias a la baja, poca credibilidad, cobro de adeudos fiscales, procedimientos por prácticas monopólicas y violaciones a políticas de privacidad de datos personales. Además, recientemente varios de sus fundadores, como Chamath Palihapitiya, VP de Crecimiento, ha manifestado sentirse culpable de llevar a cabo prácticas que están destruyendo el tejido de la sociedad; o, Roger McNamee, de los inversionistas originales de Facebook, quien ha señalado que la empresa es un riesgo para la salud pública y debería ser regulada como una tabaquera por el daño que genera, sobre todo a los jóvenes.

Al parecer, el INE se convirtió en presa incauta de la estrategia de relaciones públicas de Facebook. Sin embargo, el riesgo es para los votantes mexicanos que consuman información falsa a través de la red social creyendo que tiene el aval del INE, cuando en realidad no hay ningún control sobre ella. De hecho, todo lo contrario. Los esfuerzos para combatir las fake news han fracasado o, en el mejor de los escenarios, han sido marginales. Prueba de ello es un estudio reciente de la Universidad de Yale que señala que el fact-checking de Facebook apenas ha ayudado en 3 por ciento a alertar de noticias falsas.

Pese a todo esto, el INE parece no estar consciente de ello, y parece hacerle el juego a Facebook en una partida que ya ha salido mal en otros procesos electorales. Ojalá el INE revisara la experiencia internacional y no fuera un mero instrumento de una vil campaña de relaciones públicas.

COMENTARIOS AL MARGEN. *También es de llamar la atención que el INE se rija por las reglas de Facebook Irlanda y que, además, haya aceptado una amplia cláusula de confidencialidad para que el “convenio no se divulgue, disemine o se haga público”. Ahora ya sabemos por qué Facebook quería mantener el acuerdo en secreto. Lo que falta por saber es por qué el INE se prestó a semejante farsa. Seguramente lo hicieron de buena fe, incluso buscando tender puentes, pero les faltó contexto de lo que está pasando en el plano internacional y en las redes sociales. Además, que en un proceso tan delicado como el que acontecerá el 1 de julio, las autoridades deberían tomar las precauciones, algo que, en el caso de las redes sociales, parecería no estar sucediendo. Ojalá el INE exigiera más a Facebook.

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