Secretario de Defensa de EE.UU. visita Afganistan por sorpresa


Secretario de Defensa de EE.UU. visita Afganistan por sorpresa - Foto de Twitter
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Se mantuvo en secreto para evitar incidentes de seguridad similares a los de su último viaje en septiembre, pasado, cuando insurgentes bombardearon el aeropuerto de Kabul horas después de su arribo

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Jim Mattis, llegó hoy de manera sorpresiva a Kabul para evaluar el conflicto en Afganistán y explorar las perspectivas de reconciliación con el movimiento fundamentalista del Talibán.

La sorpresiva visita de Mattis a Afganistán, se mantuvo en secreto para evitar incidentes de seguridad similares a los de su último viaje en septiembre, pasado, cuando insurgentes bombardearon el aeropuerto de Kabul horas después de su arribo.

Durante su estancia en Afganistán, el jefe del Pentágono se reunirá con el presidente Ashraf Ghani y otros funcionarios del gobierno, así como con John Nicholson, comandante de las Fuerzas de Estados Unidos en el país asiático, según reporte de la agencia Pajhwok Afghan News (PAN).

 

En declaraciones a los periodistas internacionales que lo acompañan en su viaje, Mattis consideró que era probable que la administración de Ghani y el remanente Talibán logren un acuerdo político para poner fin a sus diferencias y a la violencia en el país.

El jefe del Pentágono aseguró que algunas facciones del movimiento talibán habían mostrado interés en llevar a cabo negociaciones de paz con el gobierno y llegar por fin a un acuerdo político.

“Hay un interés que hemos recogido del lado de los talibán. Hemos tenido algunos grupos de talibán que han comenzado a venir o han expresado interés en hablar”, afirmó Mattis poco antes de aterrizar en la capital afgana.

En otras palabras, explicó, puede no ser que todo el Talibán se presente de un solo golpe. “Ese puede ser un puente demasiado inesperado. Pero hay elementos de los talibán claramente interesados en hablar con el gobierno afgano”.

Mattis consideró que la victoria en Afganistán aún era posible y no necesariamente en el campo de batalla, sino “en facilitar la reconciliación de los talibán con el gobierno afgano.

“Miramos hacia una victoria en Afganistán. No es una victoria militar. La victoria será una reconciliación política”, subrayó el secretario de Defensa a los periodistas, a quienes se les prohibió divulgar cualquier información sobre su visita, hasta su llegada a Kabul, donde la seguridad ha sido redoblada.

Mattis llega a Afganitán dos semanas después de que el presidente afgano Ashraf Ghani reveló un plan para iniciar conversaciones de paz con los talibán, aunque el grupo insurgente no ha dado una respuesta formal a la oferta, que incluye reconocer al Talibán como un partido político.

Hasta ahora, el Movimiento Talibán ha expresado que está dispuesto a negociar, pero solo con los Estados Unidos y no con el gobierno de Kabul, a quien considera “ilegítimo”.

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El Movimiento Talibán, que proclama el extremismo religioso islámico, llegó al poder en 1996, bajo la imposición de una de las más estrictas interpretaciones de la Sharia (Ley Islámica), que se hizo famosa internacionalmente por el maltrato a las mujeres.

Bajo el régimen del Talibán, las afganas se vieron obligadas a usar la burka, una túnica que las cubre de cabeza a pies y sólo tiene una abertura a la altura de los ojos, tenían prohibido trabajar y recibir educación después de los ocho años, salvo para el estudio del Corán.

El régimen fue derrocado tras la invasión de Estados Unidos a fines de 2001, luego de los atentados del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas, orquestado por el líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, quien en ese entonces se refugiaba en Afganistán, protegido por el Talibán.

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