Radar Latam 360: los hechos relevantes en América Latina (semana 5 al 10 de febrero)
Personas se enfrentan con la Policía durante una protesta en Bogotá (Colombia). Foto de EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

Dr. Daniel Zovatto. presidente de Latam Asesoría Estratégica 360

La intensa semana que estamos cerrando estuvo ensombrecida con el trágico accidente que cobró la vida, el pasado martes 6 de febrero, del expresidente Sebastián Piñera, sumiendo a Chile en duelo ante la pérdida de uno de sus más destacados líderes políticos. Latinoamérica también pierde un referente muy destacado del centro derecha en un momento en que la región acusa debilidad en materia de liderazgo político. Sin embargo, pese a la consternación y el dolor, la dirigencia política y la sociedad chilena supieron exhibir un comportamiento ejemplar, mostrando en estos momentos difíciles no solo empatía sino también un ritual basado en la amistad cívica, el respeto institucional y el compromiso republicano.

El expresidente Sebastián Piñera fue despedido por el pueblo chileno con afecto y con el mismo respeto que él supo ofrecer durante su larga carrera política a quienes no pensaban como él. Como bien expresó el presidente Gabriel Boric al anunciar el deceso de Piñera, citando una frase suya: “Chile somos todos, y debemos soñarlo, dibujarlo y construirlo entre todos. Las diferencias entre los chilenos son profundas, pero no insalvables. La República nos hace hermanos”.

Descanse en paz, presidente Sebastián Piñera.

En otros países de la región, la semana ha estado marcada por una serie de eventos políticos, algunos de ellos de alto voltaje:

  • En Costa Rica, las elecciones municipales del domingo 4 de febrero transcurrieron con normalidad pero se vieron empañadas por una elevada abstención, cercana al 70 por ciento de ausentismo. La participación electoral fue de solo el 31.93 por ciento y marcó una caída de 5 puntos porcentuales respecto de la elección municipal anterior. Preocupante.
  • Las controvertidas elecciones generales en El Salvador, celebradas también del domingo pasado, posibilitaron la reelección inconstitucional de Nayib Bukele, quien ante la falta de resultados preliminares del Tribunal Electoral se autoproclamó vencedor la misma noche del domingo 4 de febrero El proceso electoral estuvo plagado de irregularidades, se llevó a cabo durante la vigencia del régimen de excepción y la transmisión de resultados fue bochornosa. Aún no hay datos oficiales finales del TSE y no hay claridad cuántos diputados obtendrá el partido oficialista Nuevas Ideas. Bukele está consolidando rápidamente un régimen cada vez más autoritario, alimentando fantasías de convertir al país en la única “democracia de partido único” del mundo.
  • En Panamá, el expresidente Ricardo Martinelli intentó evitar la prisión buscando asilo en la embajada de Nicaragua, luego de que la Corte Suprema de Justicia confirmara su condena a 128 meses de cárcel y una multa de casi 20 millones de dólares. Su situación es muy compleja: el Gobierno panameño comunicó anoche a la dictadura nicaragüense que no otorgará el salvoconducto. De cara a esta decisión, Martinelli arriesga tener que entregarse a la justicia panameña e ir a la cárcel o permanecer largo tiempo encerrado en la Embajada nicaragüense. En los próximos días se viene además la inhabilitación de Martinelli como candidato; inhabilitación que declarará la justicia electoral y que lo dejará fuera de la carrera presidencial.
  • En México, el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó un conjunto de 20 propuestas de reforma, incluyendo la controvertida elección popular de jueces de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Si bien no hay claridad acerca de qué tan probable es que estas propuestas sean aprobadas, lo que sí es seguro es que las mismas tendrán un impacto significativo en la campaña presidencial de cara a las elecciones generales del próximo 2 de junio.
  • En Brasil, una intensa ofensiva judicial y policial ha puesto en la mira al expresidente Jair Bolsonaro y a sus ex colaboradores por su presunta participación en el fallido golpe de estado de enero de 2023.
  • En Colombia, las tensiones políticas se agitaron con manifestaciones que presionaron a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia en favor de una elección rápida del nuevo fiscal general. Sin embargo, el proceso se pospuso al no haber logrado ninguna de las tres candidatas los votos suficientes. La elección quedó fijada para el 22 de febrero. Durante la tensa jornada lugar un duro cruce de declaraciones entre el presidente Gustavo Petro y otros líderes políticos, acusándose mutuamente de intentar desestabilizar la institucionalidad del país.
  • En Ecuador, anoche, el presidente Daniel Noboa, una vez recibido el visto bueno de la Corte Constitucional, firmó los decretos ejecutivos 162 para convocar una consulta popular (seis preguntas) y el decreto 163 para convocar un referéndum (cuatro preguntas). Las materias a consultar son diversas: desde el papel de las fuerzas armadas en la seguridad interior, permitir la extradición de ecuatorianos, simplificar la figura de extinción de dominio para bienes de origen ilícito o injustificado, reformar el código del trabajo, reconocer la figura del arbitraje internacional para resolver disputas en materia de inversión, contractuales o comerciales, etc.
  • En Argentina, el fracaso del proyecto de ley del presidente Javier Milei, conocido como “ley ómnibus”, ha intensificado las tensiones políticas. En lugar de buscar negociaciones, el presidente ha optado por una postura inflexible, aumentando la presión sobre los gobernadores y sectores disidentes. En represalia despidió a dos funcionarios de su Administración cercanos a los gobernadores de Salta y Córdoba y adelantó la probabilidad de una fusión entre su fuerza política (La Libertad Avanza) y el partido del expresidente Mauricio Macri (PRO).

Si a nivel regional la semana fue intensa, a nivel global el SG de la ONU, António Guterres, nos alertó el pasado miércoles 7 de febrero que “el mundo ha entrado en una era del caos”, al denunciar las divisiones sin precedentes del Consejo de Seguridad, incapaz de ponerse de acuerdo ante los “terribles conflictos” que se multiplican en el planeta

Resumiendo, como anticipamos en nuestro último informe de riesgo político LATAM 2024 (elaborado junto a Jorge Sahd y Diego Rojas en el ámbito del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Chile), la región continuará este año navegando aguas turbulentas caracterizadas por la incertidumbre, inestabilidad, volatilidad y un alto nivel de riesgo político. La intensidad de la presente semana así lo testimonia y eso que en nuestro balance hemos omitido mencionar otras situaciones muy tensas, entre ellas, como las que vive Bolivia a raíz del enfrentamiento entre Evo Morales y Luis Arce y la grave crisis política que sigue aquejando a Haití, país que vive su mes más violento de los últimos dos años.

Asimismo, recomiendo poner lupa en los dos experimentos políticos que destacan durante la presente semana, los cuales comparten algunos aspectos pero también presentan diferencias marcadas: el de Bukele y el de Milei.

Ambos buscan reemplazar o eludir los mecanismos de la democracia representativa, acusándola de estar secuestrada por la “casta” o los “partidos tradicionales”, y argumentando que no ha producido resultados satisfactorios en décadas, en los últimos 50 años (según Bukele) o en los últimos 100 (según Milei). Proponen en su reemplazo lo que denomino “eficracia autoritaria popular”, es decir un régimen político en el cual un alto nivel de apoyo ciudadano se considera equivalente a un cheque en blanco para eludir los procedimientos democráticos en aras de lograr resultados rápidos y concretos.

En este contexto, ambos modelos representan una seria amenaza para la democracia. Uno, liderado por Bukele en El Salvador, muestra cómo desmantelar la democracia, concentrar todo el poder en el ejecutivo, debilitar el estado de derecho, violar los derechos humanos y violentar la Constitución con respaldo popular, llegando al absurdo de proponer convertir a su país en la primera “democracia de partido único” del mundo.

El otro, surgido más recientemente en Argentina -hoy apenas cumple sus primeros dos meses- encabezado por Milei, quien al no contar con apoyo parlamentario ni territorial suficiente para garantizarle gobernabilidad propia, busca imponer su agenda eludiendo al Congreso mediante el uso de tres mecanismos: decretos de necesidad y urgencia, delegación de competencias y plebiscitos.

Ambos modelos nos obligan a reflexionar sobre la incapacidad de la democracia representativa para satisfacer las demandas ciudadanas y sobre el declive de los partidos políticos tradicionales, que carecen de renovación y adolecen de falta de sintonía fina con la ciudadanía. Estos fracasos han allanado el camino para la llegada de líderes que denomino “PAPA” (personalistas, con discurso antisistema y anticastas, populistas y autoritarios) como Bukele y Milei.

Frente a este desafío, es urgente fortalecer la capacidad de las democracias representativas, para ofrecer soluciones oportunas, concretas y democráticas a las crecientes y nuevas demandas ciudadanas del siglo XXI, y evitar con ello que el descontento actual en la democracia se convierta en malestar con la democracia. El peligro es real y el tiempo apremia.