Populismo del papa impide reforma de la Iglesia: expresidente uruguayo


Populismo del papa impide reforma de la Iglesia: expresidente uruguayo - Foto de Reuters
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Julio María Sanguinetti señaló que el papa se ha caracterizado por su ideología populista-peronista que ha impedido cambios en la Iglesia

El expresidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti, acusó al papa Francisco de abusar de la retórica populista, diluyendo así cualquier esperanza de reformas éticas en la Iglesia Católica. Las opiniones del político fueron expresadas en una columna titulada “Entre el cielo y el barrio”.

Las críticas de Sanguinetti comienzan separándolo de Juan Pablo II, quien mencionó tenía un gran carisma que le permitió definirse como conservador en temas de familia y bioética, mientras que al mismo tiempo se enfrentaba al comunismo en Europa y el resto del mundo.

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“El papa Francisco, en cambio, navega en medio de extrañas contradicciones: a cada rato desciende de la universalidad de su posición a minúsculos combates políticos de un inexplicable provincianismo argentino, al tiempo que no oculta la raíz populista-peronista que el historiador italiano Loris Zanatta reveló no bien fue ungido”, aseguró.

Como parte de las contradicciones del papa Francisco, mencionó su encuentro con Hebe Bonafini, titular del colectivo Madres de Plaza de Mayo, quien dijo, ha degradado la causa que dirige con su radicalismo y corrupción, además de que en su momento celebró el atentado contra las Torres Gemelas y que incluso llegó a llamar fascista a Francisco, cardenal en ese momento.

Mientras tanto, le sorprendió la frialdad que ha tenido con Macri o con Sebastián Piñera, tratados de mala manera incluso por colegas jesuitas. Al presidente chileno le rechazó incluso una audiencia privada.

“Su populismo ha sido reiteradamente expresado, cuando se indignaba porque ‘todo entra dentro del juego de la competitividad’, como si fuera posible superar la pobreza en una economía incomunicada. O abjurando del ‘mercado libre, la globalización, el crecimiento económico o el consumo’. Por cierto, se ha negado reiteradamente a entender el valor social y democrático del desarrollo de las ‘clases medias’ y hoy por hoy diluye las esperanzas de un mundo, creyente o no, que esperaba reformas éticas que superaran la condenación anacrónica de los divorciados o del uso de anticonceptivos, que ayudan a que la maternidad sea algo querido y no una fatalidad a la que resignarse”, dijo.

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Añadió que si bien no es católico, eso no le ha impedido ver que el papa está equivocado y defiende una causa equivocada al luchar contra la pobreza desde una perspectiva demagógica y no desde el desarrollo de un país basado en la productividad

“No siendo católico, no incurro en el atrevimiento de mirar al Papa desde esa perspectiva religiosa. Como ciudadano, en cambio, desearía que ayudara a defender la libertad individual, los sistemas democráticos y una economía moderna que —regulada por reparadoras leyes sociales— genere riqueza para poder distribuir”, dijo.

Es desde ese ángulo que lamento que los Gobiernos, aun socialdemócratas, no encuentren esa voz de apoyo para luchar contra la pobreza mediante un real desarrollo, basado en la productividad, bien lejos de la demagogia que condena a los pobres, como ocurre en la doliente Venezuela de hoy”, concluyó.

Con información de El País

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