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¿Por qué es importante el segundo día de cónclave?
Foto de EFE/EPA/GIUSEPPE LAMI

La primera votación del cónclave en la Capilla Sixtina, que dio como resultado una fumata negra, como era de esperar, suele considerarse un sondeo para entender las posibilidades de los llamados ‘papables’, mientras que las votaciones de este jueves 8 de mayo serán decisivas para comprender si algunos de los más votados pueden contar con consenso o es necesario buscar una alternativa para encontrar al sucesor de Francisco.

En los últimos 80 años, el número de votaciones necesarias para elegir un papa ha variado entre 4 y 11. Los cónclaves más rápidos fueron los que eligieron a Juan Pablo I (Albino Luciani) en 1978 y a Benedicto XVI (Joseph Ratzinger) en 2005, ambos en la cuarta votación.

El papa Francisco fue elegido en 2013 en la quinta votación, para elegir a Pablo VI fueron necesarias seis votaciones en 1963, y ocho para Juan Pablo II en 1978, mientras que la elección más larga de las últimas ocho décadas fue la de Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli) en 1958, que requirió once votaciones.

Pero los analistas aseguran que el segundo día, en el que se esperan cuatro votaciones, es clave pues a partir del sexto escrutinio las cosas se pueden ir complicando.

En la primera votación, los electores votan su preferencia absoluta y los papables descubren cuántos votos tendrán realmente, mientras que el tercer voto es el decisivo porque los purpurados empezarán a abandonar su primera opción basándose en la votación anterior, explicó Alberto Melloni, profesor de historia del cristianismo en la Universidad de Módena-Reggio Emilia, en una entrevista al portal a Fanpage.it.

En la tarde, los electores empezarán a optar por uno de los dos candidatos más votados y la votación decisiva será la quinta o como mucho se esperará una sexta votación para que se llegue a la mayoría de dos tercios necesaria, 89 votos.

Con este escenario, los medios italianos aseguran que la figura del actual secretario de Estado, Pietro Parolin, podría ya ser elegido papa, mientras que si las votaciones prosiguen el resultado es mucho más incierto.

Así, en el cónclave en el que por sorpresa fue elegido Karol Wojtyla, dos italianos: Giuseppe Siri, arzobispo de Génova, y Giovanni Benelli, el sustituto de la Secretaría de Estado de Pablo VI, fueron los dos más votados, pero el enroque de los cardenales obligó a buscar una solución alternativa.

Entonces llegó el arzobispo de Viena, Franz Koenig, quien propuso un papa polaco, el carismático arzobispo de Cracovia, pero desconocido para muchos. Y junto con el brasileño Aloísio Lorscheider convencieron a los latinoamericanos y al resto de los electores en el almuerzo, se relata en varios libros sobre esa elección.

Así ocurrió con Francisco. El periodista irlandés Gerard O’Connell desvela en su libro “La elección del papa Francisco: un relato íntimo del cónclave que cambió la historia” que desde la primeras votaciones el arzobispo de Milán, Angelo Scola, y Jorge Bergoglio se repartieron casi la mitad de los votos.

Pero ya tras la primera noche de reuniones en la residencia de Santa Marta, en el segundo escrutinio el arzobispo de Buenos Aires superó a Scola y conquistó 45 votos.

Al día siguiente por la mañana, el 13 de marzo, los 115 electores volvieron a votar. El resultado fue: Bergoglio, 45 votos; Scola, 38; Marc Ouellet, 24 y en la cuarta elección de la tarde, el arzobispo de Buenos Aires se acercó a los 77 votos necesarios para ser elegido, que logró en la siguiente.

Gian Franco Svidercoschi, exsubdirector del diario vaticano Osservatore Romano, amigo y colaborador de Juan Pablo II, explica en el diario “La Stampa” que “no importa la velocidad con la que aumenten los votos de una votación a la siguiente, siempre que la progresión no se detenga”.

Y advierte: “A partir del tercer día todo se reinicia y llega el momento de las segundas filas y las sorpresas”.

El arzobispo de Nueva York, el cardenal Timothy Dolan, que ya estuvo en el cónclave de 2013, explicó en una entrevista que se llevaba una biografía de Miguel Ángel para leer durante las largas votaciones, y doce botes de mantequilla de cacahuete y afirmó, que si se comía tres al día durante el período de reclusión, le serian suficientes.

“Hagan los cálculos ustedes mismos”, añadió.

Con información de EFE