Conversan José Miguel Vivanco, director de HRW, y José Manuel Albares, ministro de Exteriores de España
Foto de @JMVivancoHRW

José Miguel Vivanco, director ejecutivo de Human Rights Watch para las Américas, sostuvo un encuentro este miércoles con José Manuel Albares, ministro español de Exteriores.

Conversamos acerca del importante papel de España en la promoción de los DDHH, la defensa de la democracia y el Estado de derecho en los casos más apremiantes de América Latina”, informó Vicanco por medio de su cuenta de Twitter.

José Manuel Albares calificó este miércoles como un éxito su primera visita oficial a Washington que ha estado marcada por la crisis en Ucrania, aunque también está presente la relación con Marruecos y el conflicto del Sáhara Occidental.

Una visita que, como reconoció el ministro a la prensa española, se ha producido en un momento “muy importante” marcado por los esfuerzos diplomáticos para evitar que Rusia invada Ucrania.

Albares compareció ante los periodistas españoles tras dos días de reuniones que comenzaron con la más importante de su agenda, la mantenida con el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, que según el ministro sirvió para constatar las “excelentes” relaciones de España y Estados Unidos.

En el horizonte, explicó, está la próxima cumbre de la OTAN, que se celebra en Madrid en junio, en la que “se van a volcar todas las lecciones aprendidas en Afganistán” y evidentemente Ucrania centrará también la discusión; en cualquier caso será —explicó— “un momento importante para el liderazgo de España”.

Relación con Marruecos

En la misma jornada en la que el rey Felipe VI hizo un nuevo gesto con Marruecos visitando el pabellón de la feria internacional de turismo FITUR, Albares valoró dicha acción, pero negó que el Gobierno que preside Pedro Sánchez haya decidido un cambio de su política hacia ese país.

Aseguró además que el discurso de Felipe VI ante el cuerpo diplomático el pasado 17 de enero, en el que animó a Marruecos a “caminar juntos” para abrir “la nueva relación”, está en “perfecta sintonía” con el de Sánchez.

A las preguntas de los periodistas, Albares reconoció que le gustaría que volviera a España la embajadora de Marruecos en Madrid, Karima Benyaich.

El Gobierno del país magrebí llamó a consultas a su embajadora el pasado 18 de mayo, cuando estalló la crisis diplomática entre ambos países y se supo de la acogida en secreto del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, para ser hospitalizado en la ciudad española de Logroño.

“¿Me gustaría que volviera (la embajadora)? Sí”, dijo Albares, quien en cualquier caso recalcó que la relación entre la embajada de Marruecos y el Gobierno español es “fluida y normal”, como lo es también la de la embajada de España en Rabat con el Ejecutivo marroquí.

El ministro volvió a referirse a su conversación del martes con Antony Blinken, sobre el Sáhara Occidental, tras la cual había dicho que ambos países coinciden en la necesidad de sumar fuerzas para resolver este conflicto.

“No debe sorprender a nadie que dos países (España y EE.UU.) del grupo de amigos del Sáhara hablen sobre un conflicto que dura décadas” y sobre el que “hay que encontrar una solución”, insistió el jefe de la diplomacia española, quien recordó que este conflicto afecta a “miles de personas, muchos de ellos muy jóvenes”, y resolverlo es “un imperativo moral”.

No quiso, además, pronunciarse sobre la posición estadounidense sobre el Sáhara, porque “España por supuesto no dicta la posición de ningún país en ningún conflicto del mundo”, pero sí insistió en defender que se “rompa” el actual bloqueo.

El anterior presidente estadounidense Donald Trump (2017-2021) reconoció la soberanía marroquí sobre la antigua colonia española en diciembre de 2020, pocas semanas antes de dejar el cargo.

Una posición que la Administración presidida por Joe Biden, de momento, no ha revertido.

Diálogo, pero no negociación

Albares se refirió a la crisis por la que el mundo “contiene el aliento”, la de Ucrania, para señalar que aún hay “margen para la distensión y la desescalada” ante la tensión de Occidente con Rusia.

Pero advirtió también que “diálogo no es lo mismo que negociación”, porque hay cosas “inaceptables” como la violación de la integridad territorial y de la soberanía ucraniana, o la pretensión de Rusia de impedir que Ucrania entre en la OTAN.

Insistió en que en este momento de tensión extrema “la diplomacia lidere todas las acciones” y reclamó que no se haga política de ficción imaginando ya escenarios de conflicto. No obstante, también señaló que España está alineada con Estados Unidos y con los socios de ambos en la preparación de las medidas “disuasorias” contra Rusia en caso de que invada Ucrania.

Medidas que, en cualquier caso, no quiso avanzar. “Evidentemente la respuesta no se anuncia, ocurre”, dijo.

España es “clara” con Cuba

También recalcó que España siempre ha sido “clara” en su defensa de las protestas en Cuba y de que se respete la libertad de manifestación y de expresión en ese país.

“No se puede ser más claro”, dijo Albares, quien recordó cómo España ha acogido al líder del grupo opositor Archipiélago y ha defendido a la Agencia EFE y ha reclamado que el Gobierno cubano devuelva a sus periodistas en la isla todas sus acreditaciones.

Con información de EFE, por Patricia de Arce