Israel, país plagado de elecciones anticipadas desde 2019
Israel, país plagado de elecciones anticipadas desde 2019. Foto de EFE

El primer ministro de Israel, Naftali Benet, y su socio de gobierno, Yair Lapid, ministro de Exteriores, anunciaron que propondrán una ley para disolver el Parlamento y adelantar elecciones, las quintas en poco más de tres años. El adelanto electoral se suma a otras cuatro citas electorales en poco más de tres años.

Desde 2019, ni el entonces primer ministro y líder del Likud, Benjamin Netanyahu, ni sus socios opositores lograron suficiente aval parlamentario para conformar un gobierno de colación y estable.

Israel se ha visto obligado desde entonces a votar una y otra vez en un intento de alcanzar la estabilidad.

Las elecciones de abril de 2019 no otorgaron la mayoría suficiente a Netanyahu y tras la imposibilidad de formar un ejecutivo, en mayo se disolvió el Parlamento, lo que llevó al país a nuevas elecciones.

Celebrados esos comicios en septiembre de ese año, Netanyahu fue el primero en fracasar de nuevo en formar gobierno, seguido de su rival, el centrista Beny Gantz, y la Knéset tuvo un último intento para designar un candidato a primer ministro y evitar así la repetición electoral.

Sin embargo, el 2 de marzo de 2020 Israel tuvo que celebrar sus terceras elecciones legislativas para destrabar el bloqueo político y con un primer ministro en funciones en ese momento -Benjamin Netanyahu- acusado de corrupción.

Como en las tres anteriores convocatorias, Netanyahu volvió a ganar pero sin mayoría y firmó un acuerdo de investidura conjunta con el líder centrista de Azul y Blanco, Beny Gantz, por el que ambos se rotarían en el poder durante tres años. Aquel pacto tampoco prosperó por desavenencias.

Desde esa fecha, el Gobierno israelí se mantuvo muchos meses en una especie de interinidad al no alcanzar una mayoría parlamentaria suficiente. Finalmente el Parlamento se disolvió el 2 de diciembre de 2020, lo que condujo a los cuartos comicios el 23 de marzo de 2021.

De nuevo se repitió el mismo proceso: Netanyahu ganó pero se vio obligado pactar.

Ante la imposibilidad de Netanyahu de formar gobierno, el presidente Reuvén Rivlin encargó esa tarea el 5 de mayo a su inmediato seguidor en las elecciones, el líder del partido centrista Yesh Atid, Yair Lapid.

El 2 de junio, Lapid llegó a un acuerdo con el líder del ultranacionalista Yamina, Naftalí Benet, por el que éste ocuparía el cargo de primer ministro la primera mitad de la legislatura y luego lo cedería a Lapid, en agosto de 2023.

Finalmente el nuevo gobierno de coalición formado por ocho partidos y liderado por Benet en una primera etapa fue ratificado en la Knesét el 13 de junio de 2021 con 60 votos a favor, 59 en contra y una abstención.

Así, Netanyahu dejó de ser primer ministro ese día, tras 12 años consecutivos en el poder, tras ser refrendada la coalición encabezada por Benet y Lapid, conformada por ocho partidos de todo el arco político.

El pasado 6 de abril, la coalición de gobierno se quedó en minoría después de que una diputada del partido Yamina le retirara su apoyo, de forma inesperada.

A partir de estos momentos se encadenó una crisis tras otra, cuando Benet perdió su mayoría parlamentaria y fue amenazado con otras deserciones desde todos los flancos políticos.

También, el partido árabe islamista Raam congeló a finales de ese mes de abril y durante tres semanas su participación en el gobierno a raíz de los disturbios violentos en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén durante el Ramadán. Pero luego decidió reintegrarse al Ejecutivo.

El primer ministro Benet y su socio de gobierno, Lapid, han decidido que la próxima semana propondrán una ley para disolver el Parlamento y adelantar elecciones, las quintas en poco más de tres años, que previsiblemente se celebrarán en octubre.

Con información de EFE