Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

El largo camino hacia la formación del primer Gobierno de coalición de España

El largo camino hacia la formación del primer Gobierno de coalición de España - Pedro Sánchez en segunda jornada de su investidura. Foto de EFE
Pedro Sánchez en segunda jornada de su investidura. Foto de EFE

Con la investidura de Pedro Sánchez como presidente, España pone fin a un largo periodo de bloqueo político

Con la investidura este martes del líder socialista, Pedro Sánchez, como presidente del Gobierno, España pone fin a un largo periodo de bloqueo político, durante el que los ciudadanos han sido convocados dos veces a las urnas en un año, entre negociaciones fallidas y llamadas al diálogo, a la unidad del país y al fin de la inestabilidad.

Una vez superadas las desavenencias entre los dos principales socios del primer Gobierno de coalición de la democracia española (el partido socialista –PSOE– y la izquierdista Unidas Podemos) la incertidumbre en esta recién nacida legislatura llega de la mano de las concesiones que Sánchez tenga que hacer a los partidos separatistas catalanes y vascos que han facilitado su continuidad en el poder en forma de abstención.

El nuevo Ejecutivo inicia su andadura después de que hace un año y medio la política española diera un vertiginoso giro con el triunfo de la moción de censura socialista al entonces presidente del Gobierno, el conservador Mariano Rajoy (PP), que encumbró a Sánchez.

 

De la moción de censura a los comicios de abril de 2019

Los actores no han cambiado mucho desde aquel 1 de junio de 2018, cuando el líder socialista afrontó el reto de gobernar el país con solo 84 representantes de un total de 350 diputados en el Congreso.

Pero sobre el tablero ha tenido que ir variando sus jugadas para acomodarse a las normas que también los ciudadanos han ido marcando en dos convocatorias electorales, la primera de ellas el 28 de abril de 2019, que siempre han dejado un panorama político muy fragmentado.

En esos nueve meses, Sánchez contó con los mismo apoyos que tiene ahora: Unidas Podemos, nacionalistas vascos (PNV) y un partido independentista catalán de izquierda (ERC).

Este último fue también el causante de su primer fracaso al votar en contra de la aprobación del proyecto de presupuestos, lo que precipitó la convocatoria electoral.

 

Vox, un nuevo jugador en el tablero

En el camino a los comicios de abril un nuevo jugador entre en el tablero político español: el partido de ultraderecha Vox, que consigue entrar por primera vez en una institución tras las elecciones regionales en Andalucía, en diciembre de 2018, donde junto a PP y a los liberales de Ciudadanos ponen fin a 36 años de gobierno socialista.

Aquel fue el primer aviso de la ultraderecha, que también logró hacerse un hueco en el Parlamento español al conseguir 24 diputados en los comicios de abril y en mayo tres representantes en los comicios europeos.

 

Los desacuerdos con Unidas Podemos

Con una victoria, aunque insuficiente para gobernar en solitario, en las elecciones de abril, Sánchez inició los contactos con Unidas Podemos para conseguir ser investido presidente.

Empeñado en formar un Ejecutivo monocolor, aunque con apoyos puntuales, comienzan a surgir las fricciones con el líder de UP, Iglesias, al que se negó a incluir, no solo en un posible futuro gabinete, sino incluso en el equipo negociador entre ambas formaciones.

En esa situación, Sánchez no consiguió los apoyos para ser investido presidente si el apoyo de los de Iglesias y con la reiterada negativa del entonces líder del liberal Ciudadanos, Albert Rivera, de intentar una coalición alternativa de centroizquierda.

Tras varios meses, con un verano por medio, de fallidos intentos de llegar a cualquier tipo de acuerdo, el líder socialista se ve abocado de nuevo a convocar elecciones para el 10 de noviembre.

 

La sentencia catalana, Franco y el auge de la ultraderecha

El nuevo periodo electoral estuvo marcado por la sentencia del Tribunal Supremo español, que impuso penas de entre 9 a 13 años de cárcel nueve líderes catalanes por el proceso independentista ilegal de 2017.

La decisión del Supremo provocó una oleada de protestas, que llegaron a importantes disturbios en las calles por parte del independentismo más radical y fue el germen a nivel político del auge que experimentó la ultraderecha de Vox en los comicios de noviembre, cuando se convirtió en la tercera fuerza política del Congreso.

Vox tuvo también la ayuda indirecta de la decisión del Gobierno en funciones socialista de exhumar al dictador Francisco Franco, con el respaldo de los tribunales españoles, el pasado 24 de octubre.

En esas circunstancias, las elecciones de noviembre volvieron a dejar una nuevo panorama político muy fragmentado, en el que el principal perdedor fue Ciudadanos, que pasó de tercera a sexta fuerza parlamentaria, y cuyo hundimiento provocó la dimisión de su líder, Albert Rivera.

Con una victoria socialista de nuevo insuficiente -120 diputados de 350-, Sánchez volvió a ponerse en manos de Unidas Podemos, aunque esta vez si aceptó la puesta en marcha de un Gobierno de coalición y el polémico apoyo de nacionalistas vascos y catalanes, así como de otros partidos regionalistas.

El resto de la historia comienza hoy.

Con información de EFE

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