Brasil, camino a un balotaje de infarto: Daniel Zovatto
Trabajadores del Tribunal Regional Electoral de Brasilia (TRE-DF) revisan las máquinas de votación electrónica que se utilizarán en la 2ª vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil. Foto de EFE

Por Daniel Zovatto

El balotaje brasileño del 30 de octubre sigue reñido, con alto nivel de incertidumbre y volatilidad, un clima de polarización extrema marcado por la desinformación y con final abierto. Inicia hoy la cuenta regresiva. Será una semana decisiva con alta tensión y adenalina, y un rally de encuestas que ya arrancó. El viernes tendrá lugar el debate final entre Lula y Bolsonaro en la cadena O Globo. Y el domingo la jornada electoral.

Según las últimas encuestas de la semana pasada, Luiz Inacio Lula da Silva (quien fue presidente en dos ocasiones entre 2003-2010), vencedor en la primera vuelta con una diferencia de 5% (6 millones de votos) mantenía una estrecha ventaja sobre el mandatario Jair Bolsonaro de alrededor de 4 puntos.

Esta diferencia se venía acortando gradualmente (1 punto en los primeros 17 días posteriores a la primera vuelta) lo que llevó a que algunos analistas comenzaran a hablar de empate técnico. Otros, en cambio, si bien coincidían en que la diferencia venía achicándose, consideraban que Lula había logrado mantener desde el 2 de octubre a la fecha una ventaja similar a la que obtuvo en la primera vuelta, sin bajar del piso del 4% a su favor, y por ende de momento se mantenía como favorito para ganar el balotaje.

La última encuesta de Datafolha del jueves pasado, que daba a Lula 52% de los votos válidos frente a 48% de Bolsonaro, parecía confirmar la tesis de los primeros: si bien Lula seguía liderando, la diferencia se venía acortando, ubicándose dentro del margen de error, todo lo cual hacía impredecible el resultado.

  • Son al menos cuatro las razones principales que explicaban el estrechamiento de la diferencia entre Bolsonaro y Lula: i) Bolsonaro ha logrado disminuir su índice de rechazo, ubicándose alrededor del 50% o incluso por debajo de esta cifra; ii) había aumentado levemente la evaluación de su gobierno; iii) mejoras en la economía real, sobre todo en algunos indicadores clave (la inflación cayó por tercer mes consecutivo y el desempleo está por debajo del 9%); y iv) una masiva inyección de recursos en programas de ayuda social (Auxilio Brasil) a millones de personas de bajo ingreso, acompañadas de diversas medidas de ayuda para la población.
  • Un ejemplo de este último punto: el programa asistencial Auxilio Brasil –antiguo Bolsa Familia–, tiene un monto de 115 dólares mensuales, y llega a más de 20 millones de familias en situación de pobreza.
  • Este lunes, en cambio, las dos primeras encuestas, Atlas e IPEC, muestran un escenario diferente al de la semana pasada: No es Bolsonaro quien acorta la diferencia sino Lula quien amplia su ventaja.
    • Según la encuesta de Atlas de este lunes, Lula aventaja a Bolsonaro por 6 puntos: 53% a 47% de los votos válidos.
    • Según la encuesta de IPEC, también de este lunes, Lula aventaja a Bolsonaro por 7 puntos: 50% a 43% de los votos válidos.
  •  Cabe recordar que en Brasil todo presidente que buscó su reelección desde 1989 la obtuvo (Cardoso, Lula y Dilma). Pero también, y desde esa fecha, nadie que quedó ubicado de segundo en la primera vuelta ganó posteriormente el balotaje. Este domingo una de estas dos tendencias se romperá.
  • Existen al menos cuatro factores críticos en este balotaje que tienen fuerte impacto en la definición del resultado final: i) la marcha de la economía; ( II) la religión; iii) una hiper polarización tóxica asentada en un fuerte sentimiento “anti” bolsonarismo y “anti” petismo; y iv) el nivel de participación y de abstención. Este último factor afecta negativamente a ambos candidatos pero con más fuerza a Lula.
  • La gran mayoría de los electores ya decidió su voto: entre el 92 y 94%. La lucha es feroz de ambos bandos para atraer nuevos electores, sea quienes dicen que votarán en blanco o nulo (5%), sea quienes se declaran indecisos (2%) o bien del amplio número de ciudadanos que se abstuvieron en la primera vuelta (31%). Mientras Lula trata de atraer un mayor número de electores evangélicos -la semana pasada envió una carta manifestándose contra el aborto y destacando el papel positivo de asistencia social de las iglesias evangélicas- desde el bolsonarismo, liderados por la primera dama Michelle Bolsonaro, buscan acercarse a las mujeres. Durante este semana ambos candidatos pondrán foco tanto en el sudeste (en los tres circuitos electorales con mayor caudal de votos, Mina de Gerais, San Pablo y Río de Janeiro) como en el nordeste.
  • La campaña electoral tanto en la primera como en la segunda vuelta ha sido muy negativa y sucia, plagada de ataques sin límites, mentiras y noticias falsas de todo tipo (Lula asociado al diablo y Bolsonaro al canibalismo, entre otras). Lula puso acento en la mala gestión de Bolsonaro de la pandemia (murieron 680 mil personas) mientras Bolsonaro machacó con los escándalos de corrupción que afectaron a Lula y al PT.
  • Lo anterior obligó al Tribunal Superior Electoral (TSE), a pedido de las partes pero también por propia iniciativa, a jugar un papel importante para combatir las noticias falsas y la desinformación tanto en las redes sociales como en los espacios de publicidad oficial de campaña. Sin desconocer los riesgos que para la libertad de expresión conllevaría un eventual exceso en el accionar del TSE, y tomando en cuenta la avalancha de noticias falsas, desinformación y “guerra sucia” existente, en mi opinión la labor de la justicia electoral en este desafiante pero al mismo tiempo critico terreno viene llevándose a cabo de manera oportuna, equilibrada, con rigurosidad y apegada a Derecho.

Resumiendo: Lula sigue liderando, pero las encuestas muestran un alto nivel de incertidumbre y volatilidad, lo cual aconseja ser prudente en nuestro análisis. En tan solo 72 horas tenemos un nuevo escenario: de un estrechamiento de la diferencia de parte de Bolsonaro a una ampliación de la diferencia de parte de Lula. La elección sigue abierta y exige un monitoreo diario.