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“México es un país de zanjas y de fosas comunes”, asegura Emiliano Monge
“México es un país de zanjas y de fosas comunes”, asegura Emiliano Monge. Foto de EFE

El escritor mexicano Emiliano Monge describe el territorio en el que nació como “un país de zanjas y fosas comunes”, y  asegura que lleva “muchísimos años” intentando escribir sobre el problema de la desaparición forzada.

Ese esfuerzo del autor se traduce en ‘Los vivos’, un libro que próximamente se publicará, según declaró en el marco de la tercera edición del Festival Centroamérica Cuenta que se celebra en Madrid.

El texto, de 140 páginas, es de las obras literarias más cortas de Monge y busca plasmar el drama de la desaparición fuera de “las historias individuales”.

México: “una espiral de violencia”

El autor de obras como “Las tierras arrasadas” (2015) nació en un país donde se superó la cifra simbólica de 100.000 personas desaparecidas en menos de 20 años, debido al alto nivel de violencia provocada por el crimen organizado.

“Las cifras (de las desapariciones) son escandalosas y hacemos como que no pasa nada”, subraya.

Monge denuncia que “México es un país muy violento que ha entrado en una espiral de violencia muy dura y difícil de contener”.

Asimismo, el escritor recuerda en la entrevista el caso de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en el estado mexicano de Guerrero (sur) en 2014, que tuvo una gran proyección internacional y que el propio Gobierno mexicano ha calificado como “un crimen de Estado”.

“Todos somos conscientes y es una tragedia”, explica, e insiste en que cuando “desaparecieron los estudiantes de Ayotzinapa” se inició una búsqueda en la que encontraron fosas comunes de muchas personas que no han sido identificadas.

La desaparición: un tema “común” en Latinoamérica

Para el escritor y politólogo, “la desaparición” es un tema que tienen en “común” “los países latinoamericanos”, ya sea por el paso de “las dictaduras, las guerras sucias o el narcotráfico”, que “se vive en Colombia, México, Ecuador y Paraguay”.

Ante la pregunta de si la literatura puede remediar esta situación, responde que “no es su papel cambiar a las sociedades”, pero “sí a las personas”.

“Una persona sí puede transformarse después de leer un libro“, pero, en cambio, añade que “el periodismo” y el género “documental” sí interpelan “a cambiar la colectividad más que al individuo”.

“Cada novela deja una huella”

En cuanto a su trabajo como escritor, Monge explica que “cada novela deja una serie de huellas”, las cuales nacen “a partir del descubrimiento de cosas no planeadas”.

Sobre todo refiriéndose a sus novelas autobiográficas, la primera publicada en 2018, “No contar todo”, y después “Justo antes del final”, en 2022, donde para el creador se “vuelve más evidente (el descubrimiento)”.

“Es mucho más inesperado descubrir algo en lo que está cerca de ti que en lo que está lejos y es mucho más impactante”, argumenta.

Para ejemplificar sus “descubrimientos”, Monge afirma que antes de escribir el final de “No contar todo” pudo revelar aspectos de la “violencia” y la “masculinidad”.

“Desde niño te enseñan a no llorar, a no sentir y eso cercena la conexión (del hombre) con el mundo de lo sensible”, dice tras confesar que la manera de “reconectar con lo sensible” es a través del cuidado de uno mismo y de los otros”.

Emiliano Monge defiende que “le gustaría” conectar mucho más con “su mundo sensible”, pero cree que no es suficiente con “escribir” o ser “consciente” de algo para poder “transformarlo”.

Con información de EFE