
Pedro Aspe Armella sostuvo que el país registra actualmente un elevado déficit presupuestal acompañado de una expansión significativa del gasto gubernamental
Pedro Aspe Armella, exsecretario de Hacienda, advirtió que México enfrenta un deterioro estructural de sus principales indicadores macroeconómicos debido al crecimiento sostenido del gasto corriente, el aumento de la deuda pública y la reducción de la inversión productiva.
Durante su participación en el MIT MBA Summit 2026, Aspe sostuvo que el país registra actualmente un elevado déficit presupuestal acompañado de una expansión significativa del gasto gubernamental destinado a programas sociales de transferencias directas.
Según su análisis, el número de beneficiarios de estos programas se ha incrementado hasta alcanzar cerca de 30 millones de personas, mientras que el gasto social habría pasado de representar alrededor de 0.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2018 a aproximadamente 3 por ciento del PIB en la actualidad.
El economista argumentó que este incremento del gasto corriente no genera retornos productivos suficientes y ha desplazado recursos que anteriormente se destinaban a infraestructura y proyectos de inversión pública.

Pemex y presión sobre las finanzas públicas
Aspe señaló que el gobierno federal destina cerca de 400 mil millones de pesos anuales en apoyos y subsidios a Petróleos Mexicanos, pese a que la producción petrolera mantiene una tendencia descendente.
De acuerdo con su exposición, la extracción de crudo pasó de alrededor de 2.5 millones de barriles diarios en 2013 a menos de 1.4 millones proyectados para el periodo 2025-2026.
Afirmó que, bajo estas condiciones, la empresa productiva del Estado continúa absorbiendo recursos públicos sin registrar mejoras significativas en eficiencia operativa o niveles de producción.
Menor inversión y mayor endeudamiento
El exfuncionario también destacó una contracción de la inversión física federal, que estimó cercana al 28 por ciento entre 2024 y 2025, calificándola como una de las caídas más pronunciadas de las últimas décadas.
Añadió que rubros como educación, salud y seguridad muestran estancamiento en términos reales, mientras que el gasto social y los apoyos financieros han reducido el margen disponible para proyectos orientados al crecimiento económico de largo plazo.
Respecto a la deuda pública, indicó que ésta pasó de representar alrededor del 38 por ciento del PIB en 2011 a casi 59 por ciento en 2025, acercándose a un nivel que consideró crítico para economías emergentes.
Según Aspe, un déficit fiscal cercano a 5.7 por ciento del PIB podría llevar a México a superar el umbral del 60 por ciento de deuda respecto al PIB durante 2026, lo que podría traducirse en mayores tasas de interés, presiones cambiarias y una desaceleración económica más pronunciada.
Llamado a una corrección fiscal
Como conclusión, el exsecretario de Hacienda afirmó que México podría estar entrando en una etapa que describió como una “cascada estructural hacia el estancamiento“, caracterizada por un aumento del gasto corriente y de la deuda pública, acompañado de una disminución de la inversión productiva y del crecimiento de la productividad.
Aspe consideró que, sin una corrección fiscal y una reorientación de recursos hacia infraestructura e inversión productiva, el país enfrentará menores niveles de crecimiento potencial y mayores riesgos para la estabilidad financiera en los próximos años.
Con información de López-Dóriga Digital