
Que sea, esta categoría, de nuevo fruto de ver a los 20 mejores guerreros del mundo y no a gestores, que busquen cobijo en el árbol de las injusticias
Este desafortunado parón impuesto por la guerra nos permite reflexionar sobre el rumbo actual de la F1. Ese deporte, rey absoluto, pero no solo en espectáculo y dimensión, si no muchas veces, en injusticia.
Por desgracia, hace ya tiempo que esta nuestra amada categoría dejó de ser una lucha feroz del piloto contra la máquina, y contra sus contendientes; abriendo un nuevo paradigma, digno más de una carrera armamentística o tecnológica, que de una contienda deportiva. La importancia del piloto, y de su talento puro, ha quedado en segundo plano, acentuándose esto con esta nueva regulación.
No hay casos más claros de esta situación que los de Max Verstappen y Fernando Alonso, dos, seguramente de los mejores pilotos de la historia y que viven ahora naufragando, uno entre la zona media, y otro en un ostracismo absoluto, fruto de una unión infructuosa (Aston-Honda). La desaparición de la importancia del talento real, del frenar más tarde que el rival, que la gestión y lectura de las carreras a toda potencia, han sido cambiadas por una parrilla de gestores energéticos cuyo merito, actualmente, es haber elegido correctamente qué colores defender.


Una situación no solo anómala, si no dañina para la F1; que, pese a sumar cada día nuevos televidentes y engordar su cuenta de resultados, ve como el aficionado más purista pierde interés, y que su excesivo enfoque hacia la electrificación está convirtiendo a la categoría reina del automovilismo en una competición de gestión y adelantamientos ficticios.
Aún no es tarde, y con el GP de Miami en el horizonte, las reuniones entre FIA y equipos
parecen estar dando frutos, ya que se esperan ciertas medidas que puedan volver a dar más importancia a la combustión, que a los componentes eléctricos. Unas medidas que devuelvan, en la medida de lo posible, el espíritu de combatividad lucha y emociones características de una categoría que nació́ hace el tiempo suficiente para que sepamos, cuánto puede ofrecer.
Que sea, esta categoría, de nuevo fruto de ver a los 20 mejores guerreros del mundo y no a gestores, que busquen cobijo en el árbol de las injusticias.

Redacción: Sergio Rodríguez (@sergiorf97) | Edición e Imágenes; Omar A. Alvarez Reynal (@ElPitWall)