El movimiento fallido de los futbolistas mexicanos en 1993


El movimiento fallido de los futbolistas mexicanos en 1993

El último intento por mejorar las condiciones laborales de futbolistas se dio en 1993 al interior de la Selección Nacional


Actualmente en México, un futbolista que termina un contrato no puede entrar a las filas de otro equipo sin el visto bueno de su club anterior, aunque ya no pertenezca a éste. A esa práctica se le llama “Pacto de Caballeros”.

Pues jugadores de la Liga MX que pertenecen a la Asociación Mexicana de Futbolistas Profesionales (AMF Pro) buscan terminar con ese “Pacto de Caballeros” y amagan con no jugar la última jornada del actual torneo Clausura 2018.

Este movimiento, que se da previo al Régimen de Transferencias (el también conocido como “draft”) programado para junio, es encabezado por importantes jugadores mexicanos, como el delantero del América, Oribe Peralta; el guardameta del Cruz Azul, Jesús Corona; el mediocampista del Guadalajara, Carlos Salcido, y el portero del Puebla, Moisés Muñoz.

Además, participan en él varios seleccionados nacionales que juegan en Europa, como Andrés Guardado, Guillermo Ochoa y Javier “Chicharito” Hernández.

Aunque Moisés Muñoz aseguró este jueves que hay un acercamiento y buena voluntad de parte de los directivos de la Liga MX para resolver este conflicto, históricamente, este tipo de luchas laborales no han tenido buenos desenlaces en México.

El amago previo a la Copa América

En la historia ha habido varios intentos similares de los futbolistas mexicanos para mejorar sus condiciones laborales, pero el último más importante fue el que se registró en 1993 al interior de la Selección Nacional.

En ese entonces, estaba en puerta la primera participación de México en la Copa América, que se llevaría a cabo en Ecuador.

Previamente, en 1992, cuando la selección todavía era dirigida por el argentino César Luis Menotti, el equipo realizó una gira europea mientras se realizaba el dtaft, lo cual generó incertidumbre en varios jugadores clave para el Tri, como el entonces portero y figura del futbol nacional, Jorge Campos; además, otros jugadores tuvieron dificultades para encontrar en dónde jugar la próxima temporada.

En 1993, el equipo ya era dirigido por el mexicano Miguel Mejía Barón y estaba integrado por importantes jugadores como Luis Roberto Alves “Zague”, Nacho Ambriz, Ramón Ramírez, Claudio Suárez, Luis García, Raúl Gutiérrez y Alberto García Aspe. El capitán era Hugo Sánchez, quien acababa de regresar de Europa para integrarse a las filas de las Águilas del América.

Ese grupo de destacados futbolistas, antes de partir a Ecuador, convocó a una conferencia de prensa en un hotel de la Ciudad de México para dar a conocer un pliego petitorio que esa tarde fue leído por el entonces auxiliar técnico de la Selección, Javier Aguirre.

El pliego contenía las siguientes exigencias:

  • La eliminación del draft de jugadores próximo a celebrarse en la ciudad de Acapulco, así como cualquier tipo de transacción de jugadores, sin la debida intervención de los mismos.
  • Que para cualquier transacción de jugadores, se efectué entre los equipos vendedor y comprador, con la debida intervención del jugador involucrado.
  • Que el cierre de registros se recorra, como fecha límite, hasta la jornada 19 (todavía eran torneos largos y esa era la mitad) o a mitad del torneo de liga del campeonato mexicano.
  • De que al finalizar la temporada regular 93-94 y subsecuentes, el jugador tenga absoluta libertad de contratarse y que los jugadores de futbol en general queden debidamente protegidos.

Como nunca antes, el Tri se mostró unido y amagaron con no jugar la Copa América hasta no tener la garantía de que tendrían premios justos y se cumplieran estas demandas.

Pero esta unión nunca antes vista en la historia del futbol mexicano, fue rota por otros tres destacados seleccionados.

Los ‘esquiroles’

En medio de este movimiento, tres jugadores no estuvieron de acuerdo y lograron que la protesta terminara mal. Ellos fueron Carlos Hermosillo, entonces atacante del Cruz Azul y examericanista; José Manuel de la Torre, de las Chivas, y Roberto Ruiz Esparza, del Puebla.

Ellos se acercaron a la Federación Mexicana de Futbol, entonces encabezada por Francisco Ibarra y Emilio Maurer –quienes ya habían ordenado a Mejía Barón armar otra Selección, pero el técnico se negó–, para expresar que no estaban de acuerdo con el resto de sus compañeros.

Esto rompió la unidad que había mostrado la Selección Nacional y provocó la molestia del resto de sus compañeros. Por ejemplo, Hugo Sánchez calificó a esos tres jugadores de “esquiroles”, definición que se usa para describir a las personas que rompen una huelga a cambio de un pago de la empresa contra la cual inicialmente protestaban.

Días después, finalmente el Tri partió a la Copa América y logró una participación histórica para el futbol mexicano, llegando a la final, la cual perdió ante el seleccionado de Argentina.


Dos políticos y un técnico

Pero ese momento cambió la carrera de varios jugadores. Por ejemplo, Hugo Sánchez Salió del América, cuya contratación había sido anunciada con bombo y platillo unos meses antes.

En cuanto a De la Torre y Ruiz Esparza, no volvieron a ser convocados a la selección que participó en el Mundial de Estados Unidos 94, mientras que Carlos Hermosillo, gracias a su habilidad goleadora, sí logró ser llamado a esa que fue su segunda Copa del Mundo.

Años después, Hermosillo se dedicó a la política y hasta dirigió el deporte nacional como titular de la Comisión Nacional del Deporte dentro de la Administración de Felipe Calderón, cargo al que renunció para buscar una diputación por el PAN en su natal Veracruz, la cual perdió ante su rival del PRI, Javier Duarte de Ochoa.

De la Torre se convirtió en Director Técnico y después del Mundial de Sudáfrica dirigió a la Selección Mexicana, pero ante sus malos resultados (los peores en la historia de una eliminatoria mundialista para el Tri), dejó el cargo en septiembre de 2013 con el riesgo de perder la calificación para Brasil 2014, la cual finalmente se logró de la mano de Miguel Herrera.

Y Roberto Ruiz Esparza también se dedicó a la política en Puebla, donde ha sido diputado y funcionario. Actualmente, es candidato a diputado federal por el Distrito XI de la coalición formada por los partidos PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.

Habrá que ver en qué termina el movimiento de 2018, el cual también es liderado por jugadores históricos de la Selección y el futbol mexicanos.

Por Carlos Tomasini (@carlostomasini)
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