Anderson e Isner disputan el segundo partido más largo en Wimbledon


Anderson e Isner disputan el segundo partido más largo en Wimbledon - Foto de Glyn Kirk/POOL/AFP
Foto de Glyn Kirk/POOL/AFP

El segundo partido más largo del torneo hasta la fecha había durado seis horas y nueve minutos, en dos días, en 2006


Kevin Anderson se convirtió en el primer sudafricano en cerca de un siglo en acceder a la final de Wimbledon, pero a qué precio.

Tuvo que luchar durante seis horas y 36 minutos para vencer la resistencia del estadounidense John Isner este viernes.

La duración de ese duelo condicionó la siguiente semifinal en la Pista Central. El partido entre el N.1 del mundo español Rafa Nadal, y el serbio Novak Djokovic (21º), fue suspendido a las 23h02 locales por el toque de queda y aplazado al sábado, cuando ‘Djoko’ acababa de ganar el tercer set para ponerse (6-4, 3-6, 7-6 (11/9)).

John Isner. Foto de Ben Curtis/POOL/AFP

En un partido de alto nivel, el serbio se apuntó el tercer parcial en su segunda bola de set.

El techo retráctil de la pista central permite prolongar los partidos en la noche, pero no más allá de las 23h00 locales, en que hay un toque de queda para evitar molestias a los residentes de la zona.

El choque se reanudará el sábado a las 13h00 locales (12h00 GMT).

Nadal, en busca de un tercer título en Londres tras los de 2008 y 2010, y su rival, tres veces ganador (2011, 2014 y 2015) tuvieron que esperar largas horas antes de saltar a pista.

El segundo partido más largo

Y es que Anderson e Isner disputaron el segundo partido más largo de la historia del torneo.

A sus 32 años, el sudafricano disputará su segunda final de Grand Slam, después de la perdida en septiembre en el Abierto de Estados Unidos ante Nadal. Es el primer jugador de su país en alcanzar este nivel de la competición en Wimbledon desde 1921 (Brian Norton).

El reloj marcaba seis horas y 35 minutos cuando el octavo jugador del mundo finalizó con la resistencia del estadounidense (décimo).

Kevin Anderson. Foto de Ben Curtis/POOL/AFP

En ese duelo se vieron 247 golpes ganadores en total (118 para el sudafricano y 129 para el estadounidense). Como era de esperar, también los ‘aces’: 103 en total, 49 para Anderson y 53 para Isner, que se convirtió con 214 acumulados en el nuevo poseedor del récord en una edición de Wimbledon, superando al artillero croata Goran Ivanisevic.

Un pequeño consuelo para el ganador del Masters 1000 de Miami en abril, que accedió tras 41 intentos a semifinales de un Grand Slam.

El segundo partido más largo del torneo hasta la fecha había durado 6 horas y nueve minutos, en dos días; fue en 2006, en cuartos de final de dobles masculinos entre Mark Knowles, de Bahamas, y el canadiense Daniel Nestor, que superaron al sueco Simon Aspelin y al australiano Todd Perry 23-21 en el quinto set.

A favor de limitar la duración

El segundo partido más largo del torneo en categoría individual era el que midió al croata Marin Cilic ante el estadounidense Sam Querrey (17-15 en el quinto set) en tercera ronda en 2012.

Isner sabe lo que es lidiar con partidos largos, ya que ganó en 2010 el más largo de la historia del Grand Slam inglés. Estuvo 11 horas y 5 minutos, en tres días, para ganar 70-68 en el quinto set al francés Nicolas Mahut.

Kevin Anderson y John Isner apelaron a los organizadores de los torneos de Grand Slam a limitar la duración de los partidos, aplicando por ejemplo un tie-break en el quinto set como en el Abierto de Estados Unidos.

John Isner. Foto de Ben Curtis/POOL/AFP

“Espero realmente que las cosas cambien en Grand Slam, porque después de tanto tiempo sobre la pista, uno no se siente muy bien”, afirmó Anderson.

“Jugar en esas condiciones fue difícil para los dos”, añadió Anderson.

Los dos gigantes (2.08 metros para Isner, 2.03 metros para Anderson) se dieron un cálido abrazo al término del partido.

Con información AFP/Ludovic Luppino