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Una dieta rica en verduras no reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular
Foto de Unsplash.

Una dieta rica en verduras tiene indudables beneficios para la salud, pero un nuevo estudio difundido este lunes señala que no reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Investigadores de la universidades de Oxford y Bristol (Reino Unido) y la de Hong Kong no hallaron pruebas de que la ingesta de vegetales sea efectiva para prevenir ese tipo de dolencias y consideraron que anteriores estudios que apuntaban en esa dirección no habían tenido en cuenta factores socioeconómicos ni de estilo de vida.

El nuevo estudio, publicado hoy en la revista “Frontiers in Nutrition”, muestra que es “improbable” que un consumo mayor de verduras, cocinadas o crudas, repercuta sobre el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular (ECV).

Los investigadores partieron para su análisis de los datos almacenados en el estudio de gran escala UK Biobank, que sigue la salud de medio millón de adultos en el Reino Unido que se registraron voluntariamente en el programa entre 2006 y 2010 y que son preguntados regularmente sobre su dieta, estilo de vida e historial médico.

El UK Biobank es un estudio prospectivo a gran escala sobre cómo la genética y el entorno contribuyen al desarrollo de las enfermedades más comunes y mortales”, dijo en un comunicado Naomi Allen, científica jefe de ese programa y coautora del estudio.

“Hemos usado el seguimiento de gran tamaño y a largo plazo del Biobank y la información detallada sobre factores sociales y de estilo de vida para evaluar la asociación entre la ingesta de verduras y el riesgo de ECV”, añadió.

Para esta investigación, los expertos utilizaron las respuestas de 399.586 participantes – de los cuales 4,5 % desarrollaron ECV – sobre su consumo de verdura y las relacionaron con otros posibles factores de influencia, como el ejercicio físico y el estatus socioeconómico.

Descubrieron que el riesgo de morir de una ECV era un 15 % más bajo entre aquellos con el mayor consumo de verduras que en el segmento de menor ingesta.

Sin embargo, puntualiza la nota, “ese efecto aparente se debilitó sustancialmente cuando se tuvieron en cuenta otros posibles factores socioeconómicos, nutricionales y médicos”.

La introducción de esos factores redujo la capacidad predictiva de la ingestión de verduras en un 80 %, lo que apuntó a su importancia en el análisis global.

Nuestro estudio no halló pruebas de un efecto protector del consumo de verduras contra las ECV. En su lugar, nuestros análisis muestran que es muy probable que el aparente efector protector de las verduras cuente con un sesgo que no toma en cuenta otros factores”, dijo Qi Feng, investigador de Oxford y autor principal del estudio.