Minuto a Minuto

Nacional Iglesia de México pide a las autoridades y al pueblo “no acostumbrarse a la violencia”
La Iglesia advirtió que la violencia en México continúa arrebatando vidas, provocando desapariciones y desplazando familias
Deportes Infantino retira propuesta y abre revisión de la FIFA; ¿qué dijo?
Solicitará determinar si debe encargarse una evaluación externa independiente del actual marco de gobernanza para iniciativas estratégicas
Internacional ICE se encamina a una década sin director nombrado, tras el retiro del nominado por Trump
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se encamina a cumplir una década sin un director aprobado por el Senado de EE.UU.
Entretenimiento “Conmigo no te metas”: Paola Rojas responde a dichos de Alexs Syntek
Paola Rojas pidió a Alexs Syntek no revivir un momento que la lastimó a ella y a su familia
Entretenimiento Madonna vuelve a actuar en los VMAs veintitrés años después del beso con Britney Spears y Christina Aguilera
La leyenda del pop Madonna será la encargada de abrir los MTV Video Music Awards (VMAs) de 2026

El gobierno de López Obrador cumple todas las reglas del populismo en el poder, y ha inventado al menos una.

Esas reglas son: hablar a nombre del pueblo bueno, capturar el Estado, someter a los otros poderes, crear nuevas clientelas, contener o someter a los medios, contener o someter a la sociedad civil y hacer nuevas constituciones (Jan Werner Müller: ¿Qué es el populismo? Grano de Sal, 2017).

El gobierno de López Obrador está en camino de cumplir todo lo anterior. Y ha inventado la idea de una “constitución moral”.

El eje rector del proyecto, la variable única que explica las otras, es concentrar el poder. La concentración tiene piezas convergentes, como sugerí ayer y repito hoy:

1. La reasignación del presupuesto en favor de clientelas y programas del gobierno, a costa de estados y municipios, de los otros poderes y de los órganos autónomos del Estado.

2. La creación de una estructura de poder paralela a los gobiernos locales, mediante la figura de los superdelegados de la Federación y sus 300 coordinaciones regionales (coincidencia: hay 300 distritos electorales).

3. La entrega de la seguridad pública a una Guardia Nacional con 256 bases regionales (casi 300, como los distritos electorales) y una cadena de mandos únicos que responden al Presidente.

4. La creación de una gigantesca red de nuevas clientelas del erario.

5. La apuesta a la consolidación electoral de Morena como partido hegemónico en todos los estados.

6. La apuesta a la consolidación burocrática de Morena como ejército de reserva para ocupar los puestos que el nuevo gobierno libera con su política de austeridad.

7. La concentración del espacio mediático mediante la ubicuidad del Presidente, el acuerdo de siempre con los medios privados y la activación de los medios del Estado para crear un sistema de comunicación política gubernamental.

Lo que creo que falla aquí no es el diseño, sino los instrumentos. El proyecto del Presidente es demasiado grande para el gobierno que tiene. El Presidente asalta el cielo cada mañana en sus conferencias de prensa, pero su gobierno se tropieza con las escaleras el resto del día.

La mezcla de presidente utópico y gobierno terrenal da lo que tenemos hasta ahora, lo que un gran escritor argentino describe como “errorismo de Estado”.