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Analistas privados mantuvieron en 1.3 % su proyección de crecimiento del PIB, según la más reciente Encuesta de Expectativas de Citi México
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El 22 de mayo del 2010, un señor llamado Laszlo Hanyecz compró dos pizzas grandes en Papa Johns y pagó por ellas 10 mil bitcoins. Esa fue la primera transacción de bitcoin en el mundo real. Las pizzas costaron en ese momento el equivalente a 40 dólares y siguen valiendo lo mismo siete años y siete meses después. Los bitcoins que se usaron para adquirirlas han vivido otra historia. Su precio se multiplicó por 4.5 millones su valor desde aquel 22 de mayo. Esas monedas ahora podrían comprar un edificio, un cuadro de Picasso o el contrato de cualquier jugador de futbol no llamado Lionel Messi. Valen el equivalente a 169 millones de dólares, considerando que el precio de la criptomoneda era de 16 mil 900 dólares el jueves 7 de diciembre.

¿Necesitamos más pruebas de que estamos ante un fenómeno de locura colectiva? La fiebre del bitcoin tomó velocidad esta semana luego de que el Mercado de Futuros de Chicago anunciara que comenzaría a ofrecer instrumentos basados en bitcoin a partir del lunes 11 de diciembre. Apenas en octubre pasado valía 4 mil 600 dólares y el fin de semana rompió la barrera de los 10 mil dólares.

Esta divisa digital se cotizaba en 230 dólares en el 2015. ¿Por qué no compré bitcoins? Se preguntan muchos… nos preguntamos muchos. La respuesta más frecuente es porque no sabíamos que existían; la segunda, relacionada con la anterior, es porque no entendíamos qué eran, ni cómo funcionaban.

¿Debería comprar ahora? El mejor momento para haberlas comprado ya pasó, pero no podemos negar lo obvio: todavía hay margen para ganar dinero porque, al parecer, son inmensas las reservas de locura y fe en este fenómeno. Hace 48 horas, cuando escribí mi “Caja fuerte” que publicaría el miércoles, parecía que era absurdamente alto el precio de 11 mil 850 dólares. Para mi sorpresa, aquellos que invirtieron en bitcoins el 5 de diciembre del 2017 ganaron más de 40 por ciento en dos días. Es obvio que para ganar en tiempos locos, no estorba el llevar encima un toque de locura.

Esto no puede continuar indefinidamente. A ese ritmo, la criptodivisa superaría los 25 mil dólares a mediados de la próxima semana y los 50 mil dólares antes de que terminara el 2017. No puede continuar porque no estamos ante un proceso de creación de riqueza, sino frente a un acto de especulación que alcanza una escala nunca vista, gracias a las nuevas tecnologías digitales. No se necesita estar en Wall Street o la Citi de Londres para especular. Se puede comprar bitcoins en cualquier punto de México o el mundo. Para adquirir un bitcoin basta con tener un smartphone, algo de dinero y muchas ganas de sentir toques eléctricos.

En todo el mundo se multiplican las señales de alerta. Algo que se mueve 20 por ciento en un día no se siente como un depósito de valor, ni como una divisa, dice un viejo lobo de Wall Street, Lloyd Blankfein, presidente de Goldman Sachs. En Francia, el regulador de los mercados, Robert Ophele, advierte: “poner el dinero en un activo vacío es muy, muy preocupante”. En Holanda, un periódico está pidiendo a los ciudadanos que no especulen con bitcoins porque éstas podrían desestabilizar la economía. En Turquía, la Oficina de Asuntos Religiosos señala que la especulación con bitcoin es incompatible con el Islam.

Estamos ante una burbuja y ésta reventará, la pregunta es cómo y cuándo.