Minuto a Minuto

Nacional Volumen de lluvias registrado en Ciudad de México supera 11.4 millones de metros cúbicos
Dependencias capitalinas mantienen acciones coordinadas ante las afectaciones por las fuertes lluvias en la Ciudad de México
Internacional Rubio dice que el trato con Irán sigue negociándose pero “tomará días” tras nuevos ataques
Marco Rubio afirmó que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto "de una forma u otra" y que las negociaciones con Irán continúan
Nacional Ciudad de México prepara protocolo durante el Mundial 2026 por brote de sarampión y ébola
La Secretaría de Salud aseguró que el riesgo de contagio de ébola en México es bajo, aunque mantiene vigilancia en aeropuertos
Economía y Finanzas El sector agroalimentario mexicano ve la estacionalidad como el mayor riesgo del T-MEC
El presidente del CNA advirtió que la revisión del T-MEC afectaría a productos como el tomate, espárragos, fresas, aguacate y pepino
Internacional Trump insiste en que el uranio enriquecido de Irán debe ser entregado a EE.UU.
Estados Unidos e Irán han intensificado en los últimos días sus contactos y ultiman los detalles de un acuerdo que permitiría poner fin a la guerra
Comer en Venezuela es más caro que en París o Nueva York
Foto de Internet

La elevada inflación que experimenta la economía venezolana es la responsable de que hoy en día resulte mucho más caro comer en un restaurante de Caracas, que en uno de París o Nueva York, según viajeros y expertos gourmets.

Cenar o almorzar en cualquiera de los restaurantes cinco estrellas del este de Caracas, puede llegar a costar hasta un ojo de la cara si lo acompaña con un buen vino o un escocés, afirmó Alejandro Damián, asesor de negocios en el área de hoteles y restaurantes.

Damián destacó a Notimex que la inflación inercial hace que la comida en Venezuela, calculada a 11.30 bolívares por dólar, sea una de las más costosas del mundo. A eso hay que agregar que algunos platos llevan en su preparación muchos ingredientes importados.

“Una comida para dos personas, con entrada, plato principal, postre o una copa de vino en un restaurante de `primera categoría´ en esta capital sudamericana, está por el orden de los tres mil bolívares o sea nada menos que 265 dólares, al cambio oficial”, afirmó.

Recomendó que en estos sitios lo mejor es pagar en el momento mismo en que te traen la carta, es decir, antes de comer, porque si lo haces después, el precio del plato posiblemente haya aumentado unos cuantos bolívares más.

“Así de rápida es la inflación en Venezuela”, sentenció el experto en asuntos turísticos.

Maritza Balza, ejecutiva de cuenta de una agencia transnacional de publicidad, señaló por su parte que los precios de los restaurantes de Caracas son exagerados y no se corresponden con la calidad de los platos que sirven, especialmente los de comida internacional.

“Una cena acompañada de dos vinitos, para una pareja, cuesta tres mil bolívares (265 dólares); mientras que cenar en ‘Le chateau du France’ (París) cuesta 150 euros (225 dólares) si se pide a menú y unos 200 euros (300 dólares) si se come a la carta”, precisó.

Advirtió que muchos de estos restaurantes caraqueños carecen de chef, los platos poco se ajustan a lo que ofrecen y la comida es recalentada o del día anterior, tan similares a las que sirven en las taguaras (tugurios) de carretera a los conductores de camiones.

Aclaró que los precios caros tampoco son exclusivos de los restaurantes de “lujo”, sino también de los de nivel “medio” y hasta de los locales franquiciados de comida rápida, donde un combo de hamburguesas, sale en 10 dólares, cuando en Nueva York no supera los tres dólares, afirmó.

Sin embargo en un recorrido por Las Mercedes, La Castellana y Sabana Grande, asiento de los restaurantes especializados en comida internacional, se pudo notar un gran movimiento de comensales en horas del mediodía, pero poco en la noche.

A pesar de que la temida inflación se apoderó de estos restaurantes con nombres extravagantes, aún no ha logrado “desalojar” a la inmensa clientela que en horas del mediodía se da cita en ellos, los abarrota y hace antesala en espera de que alguna mesa se desocupe.

A las puertas de uno de ellos, una enorme hilera de autos lujosos pugnaba por entrar al estacionamiento. La fila creció en pocos segundos, al igual que los fuertes olores a comida que escapaban del local provocando aún más impaciencia en los futuros comensales.

En la acera de enfrente, la situación no era distinta. Un vendedor de perros calientes atendía presuroso a un tumulto de empleadas que alrededor de su carrito exigían se les despachara primero, “porque solo disponemos de media hora para almorzar y el hambre apremia”.

Con información de Notimex