Minuto a Minuto

Internacional Estados Unidos revela texto completo del acuerdo con Irán para poner fin a la guerra
El memorando de entendimiento, integrado por 14 párrafos, fue leído por un alto funcionario durante una llamada con periodistas
Internacional EE.UU. pide que juicio contra Caro Quintero sea con jurado anónimo
La Fiscalía pidió que el jurado del caso contra Caro Quintero sea anónimo y que esté "parcialmente aislado"; también se presume un acuerdo de culpabilidad
mundial 2026 Aseguran en España 66 mil camisetas de futbol falsas que se venderían durante el Mundial
La Policía Nacional de España decomisó en un mega operativo más de 66 mil de camisetas de futbol falsificadas
Deportes Cristiano Ronaldo iguala a Messi como los únicos futbolistas en disputar seis Mundiales
Con su titularidad ante República Democrática del Congo, Cristiano Ronaldo alcanzó el récord de jugar seis Copas del Mundo
Deportes FIFA invita a la influencer Ino Cat al partido México vs Corea del Sur tras denunciar racismo
La influencer surcoreana Ino Cat acusó a un aficionado mexicano de hacer un gesto racista en un duelo del Mundial 2026

Hay esta historia de un doctor Salazar Viniegra que en sus tiempos fuera jefe del Departamento de Salud del presidente Lázaro Cárdenas.

No sé si la recuerdo bien pero diré aquí lo que recuerdo, bajo la condición de recuperarla de mis archivos y contarla bien.

Es la historia de un doctor que, a fuerza de escuchar locas versiones sobre los efectos tóxicos de la mariguana, decidió experimentar, bajo condiciones controladas, los efectos de la hierba. Estamos hablando de los años 30 del siglo pasado.

Reclutó a un grupo de fumadores voluntarios, a los cuales, con alguna frecuencia no demasiado científica, se sumaba él, y procedió a registrar con rigor las consecuencias de fumar esa hierba apestosa capaz de producir las más simples, tontas y compartidas risas de la historia.

La conclusión de Salazar Viniegra fue que los humores de la yerba estaban lejos de ser el peligro violento, criminógeno, sexual y racial, que ya era su fama en México y que empezaba a sembrarse, multiplicada histéricamente, en Estados Unidos.

La versión gringa reforzada era que la yerba enloquecía sexualmente a los negros y provocaba espasmos de violencia incontenible en migrantes mexicanos contra apacibles ciudadanos gringos no fumadores (especialmente mujeres jóvenes y niños).

Salazar Viniegra fue nombrado jefe del Departamento de Salud por el presidente Cárdenas, por ahí de 1934. En esa calidad recibió de Estados Unidos las primeras peticiones formales, no sanitarias sino policiacas, de prohibir la producción y el uso de la yerba.

Al asumir su cargo, Salazar Viniegra recibió el reglamento sanitario recién aprobado, que prohibía el  uso de la mariguana, hasta entonces legal aunque socialmente desprestigiado, como “cosa de sardos” (soldados).

Salazar Viniegra derogó aquel reglamento en lo tocante a la mariguana, pues sus estudios demostraban que la toxicidad de la hierba era trivial. En respuesta, el gobierno estadunidense planteó la amenaza de un embargo de antibióticos a México.

Salazar Viniegra perdió su puesto. El reglamento contra la mota quedó en vigor. Fue la primera piedra de la oprobiosa historia de sangre y crimen que seguiría años después.

Esta semana, los legisladores de México le quitaron un par de comas a la prohibición total que había hecho reír en su tiempo a Salazar Viniegra. La prohibición que queda, lo haría llorar.

[email protected]