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La reportera que vivió 30 días sin redes sociales

Todo comenzó cuando Arianna Huffington, cofundadora, presidente y editora en jefe de The Huffington Post, se despidió de las redes sociales por una semana y alentó a sus empleados a hacerlo también. Fue así como Jordan Turgeon, editora senior de los blogs de Estilo de Vida del mismo diario digital, se unió al reto y lo hizo más grande: abandonó durante un mes sus cuentas en Facebook, Twitter e Instagram.

Podría parecer una nimiedad pero antes de juzgarlo, aquí están las razones por las cuales Turgeon decidió hacerlo y lo que descubrió durante la que ella llama su “desintoxicación digital”.

¿Por qué decidió desintoxicarse de las redes sociales?

Cada vez que miraba las imágenes que mis amigos posteaban de sus vacaciones, de sus casas, de sus bebés, o sus estatus sobre sus ascensos en el trabajo, me hacían pensar sobre mi propia vida. No es que sea malo ser introspectivo, pero cuando empiezas a sentirte mal con tus decisiones o triste, creo que no es saludable, y yo estaba comenzando a cuestionar las determinaciones que había tomado por estar pensado en la vida de los otros.

Usted se autodiagnosticó con algo llamado ‘miedo a una vida insatisfecha’ –Fear of an unfulfilled life (Foul, por su sigla en inglés)– ¿Cómo llegó a este diagnóstico?

Es algo que inventé para describir lo que me pasaba. Cada vez que veía las fotos de mis amigos y familiares me hacían dudar de las decisiones que había tomado y comencé a sentirme insatisfecha por estar pendiente de la vida de los demás. Siempre quise estar en Nueva York y trabajar en las noticias, y no fue una decisión fácil de tomar, pero estaba comenzando a preguntarme: “¿Seguiré siendo feliz de aquí a cinco años?”, “¿Cuándo tendré hijos?”, “¿Algún día tendré una casa así?”.

Usted escribió en un blog que se había vuelto adicta a mirar lo que otras personas ponían en las redes sociales.

Antes de ir a la cama miraba las redes sociales. Esto es muy malo. Les recomiendo que no lleven ni sus celulares ni sus tablets al cuarto, porque no van a poder descansar ni dormir. Yo miraba Instagram antes de dormir cada dos minutos; por supuesto nadie había subido nada nuevo, así que luego entraba a Facebook. Esto afectaba mi sueño porque me exponía a momentos estresantes antes de ir a la cama y afectaba mi sueño. Era consciente de que estaba haciendo algo que me hacía daño, pero igual lo hacía.

¿Planeó algunas estrategias para abandonar las redes sociales por 30 días?

Si las van a abandonar y no quieren rendirse a los pocos días, les recomiendo que piensen cómo van a llenar el tiempo que les dedicaban a las redes sociales. Yo, por ejemplo, compré libros y los leí; tenía un montón de suscripciones a revistas que nunca leía por estar en las redes, así que me actualicé en esas lecturas, comencé a cocinar, a ver televisión y a relajarme. Si no llenan su tiempo, van a sentirse tentados a revisarlas.

¿Fue muy difícil dejarlas?

Es lo que la mayoría de personas piensa, pero yo realmente lo disfruté porque me deshice automáticamente de esos sentimientos negativos que tenía. De hecho no me di cuenta cuando terminé la desintoxicación hasta que alguien del trabajo me hizo caer en cuenta. Comencé a leer más y aprovechar mejor el tiempo. El mundo no se acaba.

¿Ahora usa las redes de sociales de otra forma?

Absolutamente. Si quiero saber de alguien voy y lo busco o lo llamo, y no miro lo que hizo en redes sociales. Y si mis amigos o familiares me preguntan “¿por qué no me respondiste el mensaje?”, o “¿no te diste cuenta de lo que puse en Facebook?”, les digo: “Tú me conoces, tienes mi celular, habla conmigo”.

¿Qué esperaba al principio de este experimento y cuáles fueron los resultados cuando lo terminó?

Esperaba sentirme muy desconectada. Facebook e Instagram me permitían saber de mi familia y me preocupaba quedar fuera de sus vidas. Pero hice lo normal: tomé el teléfono y los llamé para preguntarles cómo había estado su semana, cómo estaban los niños. Algunos se sorprendieron y me dijeron: “Fue bueno saber de tu vida y hablar contigo directamente y no enterarnos a través de tu Facebook”.

¿Cómo fue el regreso a las redes sociales?

Estaba en el sofá de mi casa e iba a entrar a mi Facebook y no me acordaba de la contraseña, así que tuve que resetearla. Vi algunas notificaciones y lo revisé por unos minutos y me di cuenta de que no necesito saber qué almorzaron mis amigos ese día o con quién tomaron café. Esas cosas ya las sabía porque había hablado con ellos. Tampoco necesito ver tus fotos en una playa de México mientras yo estoy en una redacción en Nueva York.

¿Qué le enseñó esta experiencia?

Me enseñó que estoy en un muy buen lugar en mi vida y que estoy feliz con lo que estoy haciendo. Es bueno mirar otras vidas y cuestionarte, pero hay una diferencia entre reflexión y comparación. Cuando te comparas con otras personas y sientes celos o envidia, eso no es bueno para tu vida, y a veces las redes sociales provocan eso en la gente.

¿Son peligrosas las redes sociales?

La gente que las creó hizo un trabajo maravilloso con estas plataformas, pero la gente necesita saber cómo usarlas. Si no pueden usarlas responsablemente, si comienzan a tener sentimientos negativos y a cuestionar sus propias decisiones, deberían pensar en una desintoxicación. No saber usarlas no es culpa de la gente de Facebook; es culpa nuestra.

Con información de El Tiempo