Minuto a Minuto

Nacional Hallan muerto al joven Jan Emiliano Rojas Neri, desaparecido en Cuautitlán Izcalli
Rojas Neri fue visto por última vez en la colonia Cofradía de San Miguel I, en el Estado de México
Internacional Trump dice que no pedirá disculpas por video que muestra a los Obama como simios
Donald Trump también indicó que no va a despedir a la persona que realizó el video de Barack y Michelle Obama
Deportes Exjugadores de Patriots, molestos con Tom Brady por no apoyar al equipo en Super Bowl LX
Vince Wilfork le recriminó a Tom Brady por sus comentarios y destacó que sus afirmaciones no tienen que relacionarse con la "política"
Internacional “No los ven humanos”: así es el único centro de detención para familias migrantes en EE.UU.
Las condiciones en el centro de detención para migrantes en EE.UU. carecen de atención media y atención infantil adecuada
Internacional Nueva York legaliza muerte asistida con protección adicional y entrará en vigor en julio
Nueva York se sumará a los 13 estados de EE.UU. que permite la muerte asistida, después de que Oregón fuera pionero en 1994

Añado unas reflexiones al tema de los artificios de la democracia de ayer.

Dije muy rápido que la democracia toda y sus reglas no son al fin sino artificios, normas pactadas cuyo valor sustantivo es construir gobiernos legítimos, populares, democráticos y eficaces.

La democracia que conocemos es una construcción artificial en el sentido amplio de que ha sido inventada por el hombre. No estaba en la naturaleza, ni siquiera en la historia antigua. De hecho es una invención reciente, que se reinventa cada día. Todas las democracias que conocemos son increíblemente jóvenes respecto del tranco largo de la historia.

La democracia es también un producto artificial en el sentido de que no hay una forma sustantiva, platónica u obligatoria de democracia, sino muchas variedades, todas experimentales, al punto de que casi cada país tiene la suya.

Salvo en ciertos rasgos generales —elecciones libres, división de Poderes, principio de mayoría— no hay tal cosa como la democracia esencial, a cuyo modelo haya que sujetarse.

La artificialidad mayor de la democracia es seguramente la que Borges sugirió al decir que es una exageración de la estadística.

La exageración de que habla Borges, si entiendo bien, es la que iguala la representación política y la legitimidad de los gobiernos con el número de votos.

Nada tan artificial como el principio de mayoría cuando se cuentan efectivamente los votos respecto al total de la ciudadanía. O cuando se juzga la calidad de los votos, o lo que representan en su sociedad.

El valor sustantivo de una norma democrática no debe juzgarse por su origen, que es artificial por definición, fruto de acuerdos políticos, sino por su resultado, porque el resultado de los artificios de la democracia es lo menos artificial que puede haber: produce buenos o malos gobiernos.

Si las normas democráticas producen gobiernos malos son un artificio fallido. Si producen gobiernos buenos, son logros civilizatorios que debemos preservar.

Nuestra democracia se parece más al primer caso que al segundo. Hay que cambiarla hasta que produzca lo segundo.

[email protected]