Minuto a Minuto

Nacional “Hay muchísimas fake news”: Sheinbaum niega que use drogas
Sheinbaum negó el señalamiento de una periodista que aseguró que la mandataria usaba drogas, en específico que fumaba mariguana
Nacional Suben a siete los muertos por ‘Rachel’ en Baja California
Las autoridades señalaron que tres personas siguen sin ser localizadas: un adolescente de 17 años y dos mujeres, una de 23 y otra de 42 años
Nacional Diputados aprueban en lo general cambios al ISR; sesión continuará este miércoles
Entre los cambios señalados se encuentra la eliminación de deducciones para empresas con ganancias superiores a 50 millones de pesos
Nacional SEP celebra fallo de la Corte sobre venta de “comida chatarra” en planteles educativos
El titular de la SEP, Mario Delgado, destacó que, con esta determinación, la medida se mantiene vigente en todas las escuelas del Sistema Educativo Nacional (SEN), desde educación inicial hasta el nivel superior
Nacional Veracruz impulsa su campo y ganadería para fortalecer la soberanía alimentaria nacional
El gobierno de Veracruz fortalece la agricultura y ganadería con maquinaria gratuita, centros lecheros y sanidad animal para respaldar la soberanía alimentaria

Me pregunto cómo han podido ir tan lejos en las elecciones estadunidenses candidatos como Donald Trump y Bernie Sanders, verdaderos extremos de la cultura política americana.

Trump en su dureza xenófoba, linda con el fascismo. Sanders, con su discurso socialdemócrata suena directamente a comunismo en los oídos americanos.

Trump parece encaminarse a la nominación republicana contra viento y marea, y prometiendo tempestades.

Sanders perdió el paso en Nevada frente a Hillary Clinton, pero días antes una encuesta lo presentaba diez puntos adelante de la ex secretaria de Estado. Hoy podría decirse que están empatados.

Una causa subyacente de esta fascinación por los extremos puede ser que, como nunca en los últimos 50 años, los americanos están molestos con su gobierno.

Según una encuesta del prestigiado Pew Institute, a fines de noviembre de 2015 solo 19% de los estadunidenses confiaba en el gobierno federal, la cifra de desconfianza más alta en medio siglo.

Tres cuartas partes del electorado creían que el gobierno federal administra mal sus programas, y 59% se declaró “enojado” o “frustrado” con él.

Al mismo tiempo, los ciudadanos estadunidenses esperan mucho del gobierno federal. Creen en abrumadoras mayorías que debe ocuparse de asuntos tan serios como mantenerlos seguros contra el terrorismo (92%) o regular la calidad de la comida y las medicinas (87%).

La contradicción entre un gobierno del que se esperan tantas cosas y la aguda desconfianza sobre su eficacia no puede sino magnificar el discurso electoral favorito de ese país: el discurso contra el gobierno federal y los enjuagues de Washington.

Todos los candidatos presidenciales prometen que si ganan domarán a los burócratas de Washington y su colusión con los intereses creados.

El hartazgo de la gente es grande y ésta solo abre sus oídos a los que parecen verdaderos outsiders en la contienda, los dueños de discursos extremos, como Sanders y Trump.

Lo que dicen y prometen estos precandidatos puede ser incumplible, como en el caso de Sanders, o demencial, como en el caso de Trump, pero suena genuino como discurso radical antigobierno, el discurso que la sociedad irritada comparte y quiere oír.

[email protected]