
El analista internacional Daniel Zovatto analiza los retos que enfrentará la selección de Argentina en la recta final del Mundial
Por dr. Daniel Zovatto
Muy buenos días desde mi querida Córdoba, Argentina, en este sábado 11 de julio, una jornada que promete emociones fuertes con dos auténticos partidazos de cuartos de final rumbo a las semifinales de la próxima semana.
Difícil imaginar un programa mejor para quienes amamos este deporte: primero, Inglaterra frente a Noruega; después, Argentina contra Suiza. Dos encuentros de altísimo nivel, donde ya no hay margen para el error y cada detalle puede definir el destino de un Mundial.
La jornada de ayer dejó una confirmación importante. La victoria de España sobre Bélgica terminó de ratificar lo que muchos veníamos anticipando: tendremos una semifinal extraordinaria entre Francia y España, probablemente el duelo de mayor jerarquía futbolística que podía ofrecer este lado del cuadro.
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Y como manda la mejor tradición argentina, la previa se vive como corresponde en familia y con amigos, y con empanadas, asado, un buen Malbec y, para el final, un flan con dulce de leche. Porque el fútbol, cuando alcanza esta dimensión, también se celebra alrededor de una buena mesa.
Mi deseo más profundo, naturalmente, es que gane Argentina. Pero, por encima de cualquier camiseta, deseo que hoy gane el fútbol. Que vuelva a ser el único protagonista. Un deporte maravilloso que la semana pasada fue innecesariamente empañado por las desafortunadas e irresponsables intervenciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y del presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Un abrazo grande y muy afectuoso desde una gélida Córdoba. Que ruede la pelota. Porque, al final del día, el verdadero protagonista siempre debe ser el fútbol.