Minuto a Minuto

Entretenimiento Publican la última canción que grabó el colombiano Yeison Jiménez antes de morir
El sencillo de Yeison Jiménez estuvo acompañado por un video de sesiones de estudio, momentos personales y un mensaje de despedida
Internacional Cuenta de Trump en Truth Social retira el vídeo en el que los Obama aparecen como simios
De acuerdo con fuentes cercanas a la Casa Blanca, el video habría sido publicado sin el sin conocimiento de Trump
Nacional Army BTS marchan para exigir claridad ante “abusos” en venta de boletos
Durante la marcha lo 'Army BTS' exigieron justicia a la Pofeco por el abuso de precios que Ticketmaster lazó en la venta de boletos
Nacional Gobierno destaca reducción del 30 % de homicidios en Michoacán
El Gobierno federal reveló los resultados del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, implementado tras el homicidio del alcalde Carlos Manzo
Nacional Milenaria tumba zapoteca será abierta al público, anuncia Claudia Curiel
Claudia Curiel detalló que el INAH trabaja para abrir la tumba zapoteca al público y sumarla a los 5 mil sitios arqueológicos con los que cuenta Oaxaca

En el número de octubre de la revista Nexos nos hemos reunido a escribir sobre el momento de México José Woldenberg, Jesús Silva-Herzog Márquez y yo.

Creo no equivocarme si les digo que los textos de Woldenberg y Silva-Herzog Márquez son de lectura obligada, de los que hay que hacer subrayando.

“¿Dónde estamos?”, se pregunta Woldenberg en el título de su escrito. Explica: “Preguntarse en dónde estamos como país tiene sentido. Porque con más frecuencia de lo que se piensa vemos los árboles pero no el bosque; el incidente cotidiano, no el mural o el proceso en el que estamos inmersos”.

Woldenberg encuentra el país inmerso en un desencanto democrático que amenaza tirar al niño con el agua sucia de la bañera. Lo encuentra también en un profundo desencuentro con un gobierno que ha dejado ver los pies de barro de su ambicioso proyecto de cambio.

Las razones del desencanto democrático, según Woldenberg, son profundas. Primero, porque la transición a la democracia fue sobrevendida como una solución para todo. Segundo, paradójicamente, porque nunca hicimos cabalmente las cuentas de lo mucho bueno que la democracia sí trajo a la vida pública de México: pluralidad, elecciones efectivas, gobiernos acotados, poderes compartidos. Tercero, porque los 30 años de la transición y de la democracia mexicanas fueron de bajo crecimiento económico, años que ampliaron la desigualdad sin reducir la pobreza. La democracia ha igualado nuestros derechos, la economía no ha igualado a nuestra sociedad.

A esto hay que añadir los años de la impunidad de la violencia y el escandaloso reciclamiento de la corrupción en la vida política.

Dadas estas condiciones acumuladas, apenas puede sorprender que un proyecto ambicioso de gobierno como el establecido en el Pacto por México haya patinado muy rápido sobre los dos pies de barro de la República: la impunidad, emblematizada en los asesinados de Ayotzinapa, y la corrupción, emblematizada por la llamada casa blanca.

“Todo proyecto tendrá pies de barro”, concluye Woldenberg “si no se asienta en un basamento elemental de respeto a los derechos humanos y de gestión republicana (no corrupta).”

No mucho que agregar.

[email protected]