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Que dos solas acciones superen el 15% del S&P 500 es extraordinario y una señal de alerta seria
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Nvidia y Apple dominan el mercado bursátil como nunca antes
Nvidia y Apple. Foto de @NVIDIA / Tim Mossholder - Unsplash

Por Daniel Zovatto

¿Se rompe o no se rompe?

El S&P 500 jamás había estado tan concentrado en dos acciones como lo está hoy. Nvidia (NVDA) y Apple (AAPL) representan más del 15% del índice, según señaló Charlie Bilello, estratega jefe de mercados de Creative Planning en un nuevo gráfico.

Esta ponderación combinada es mucho mayor que la del periodo de la burbuja puntocom, cuando Microsoft (MSFT) y General Electric (GE) eran los grandes dominantes. La creciente importancia de Nvidia y Apple refleja el optimismo de los inversores en torno a la inteligencia artificial. En el caso de Nvidia, el entusiasmo se centra en la fuerte demanda de sus chips de IA.

En Apple, existe la esperanza de que el entrante CEO John Ternus ejecute con éxito diversas iniciativas de IA.

Sin embargo, este impulso general en el sector tecnológico chocó con un duro obstáculo a mediados de mayo, cuando una ola de toma de beneficios arrasó incluso con los nombres más fuertes.

El catalizador principal fue una sorpresa al alza en el Índice de Precios al Consumidor de abril, que reveló que la inflación anual se disparó al 3.8%, impulsada en gran medida por los picos en el precio del petróleo derivados del conflicto en curso con Irán.

Esto desvaneció las esperanzas de Wall Street de recortes de tasas de interés a corto plazo, provocando una rápida venta masiva de deuda pública.

El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años alcanzó un máximo de 12 meses del 4.61% y el debate ha pasado a la posibilidad de subidas de tasas. Las valoraciones de las empresas tecnológicas de alto crecimiento dependen en gran medida del descuento de ganancias futuras proyectadas, por lo que el aumento de los rendimientos ha comprimido los múltiplos bursátiles, obligando a los inversores institucionales a reducir riesgos antes de los cruciales informes de resultados de las megacapitalizaciones.

Lo ideal sería que las ganancias del mercado estuvieran impulsadas de forma más amplia por diferentes sectores y acciones. La realidad es que los inversores aman la tecnología y el potencial financiero que trae consigo la IA.

Pero hay que tener en cuenta que la concentración excesiva en un sector tiende a atravesar períodos de corrección, y el alza en los rendimientos de los bonos podría ser ese momento en que el sector tecnológico sea reevaluado por un Wall Street más cauto.

Análisis

Que dos solas acciones superen el 15% del S&P 500 —un índice de 500 empresas— es extraordinario y supera incluso el pico de la burbuja puntocom del año 2000, lo cual es una señal de alerta seria: significa que el rendimiento de millones de carteras de inversión y fondos de pensiones en todo el mundo depende de manera desproporcionada del desempeño de Nvidia y Apple. El alza de Nvidia es fundamentalmente distinta a la de Apple: una es crecimiento explosivo impulsado por la demanda de chips de IA con riesgo de burbuja, la otra es una empresa madura que apuesta por la IA como vector de renovación bajo un nuevo CEO. Ambas narrativas son poderosas pero distintas en su perfil de riesgo. Una inflación del 3,8% anual en EE.UU., agravada por el conflicto con Irán, cambia radicalmente el escenario monetario: si la Fed sube tasas en lugar de bajarlas, el impacto sobre las tecnológicas de alto múltiplo sería significativo, ya que sus valoraciones están construidas sobre expectativas de ganancias lejanas que se vuelven menos valiosas cuando las tasas suben.

El artículo lo dice claramente: la concentración extrema tiende a corregirse, y si Nvidia o Apple decepcionan en resultados, el efecto sobre el índice general sería devastador para carteras pasivas que replican el S&P 500, algo que afecta a decenas de millones de ahorradores comunes.

En síntesis, el mercado está apostando fuerte por la IA, pero esa apuesta tiene un punto de fragilidad estructural: la combinación de concentración récord, inflación rebelde y rendimientos en alza configura un escenario de alta volatilidad en el corto plazo.