
La cuesta de enero es el desequilibrio financiero por gastos excesivos y deudas tras las fiestas, agravado por la falta de planeación
La cuesta de enero es un fenómeno económico que afecta a miles de familias tras las festividades decembrinas. Se caracteriza por un desequilibrio financiero provocado por el exceso de gastos en regalos y celebraciones, sumado al incremento de precios en bienes y servicios que suele ocurrir al inicio de cada año. Esta presión obliga a los consumidores a realizar ajustes drásticos en su presupuesto para cubrir necesidades básicas y deudas acumuladas.
Sin embargo, la verdadera raíz del problema no es solo el gasto, sino la falta de estrategia. Según el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), el inicio de año suele estar marcado por tarjetas de crédito al límite y el aguinaldo ya agotado. Intentar corregir todo el panorama financiero de golpe, bajo la premisa de “cambiar todo ya”, se convierte en una receta para el fracaso que genera altos niveles de estrés y fomenta la toma de decisiones impulsivas.
Para superar este bache sin sacrificar la salud mental, especialistas destacan que la clave reside en la planeación realista y la educación financiera.
En lugar de objetivos inalcanzables que pierden impulso antes de febrero, es fundamental adoptar estrategias concretas diseñadas para trabajadores y jubilados que permitan recuperar el control presupuestal de forma gradual y sostenible a largo plazo.
CUATRO PROPÓSITOS PARA RETOMAR EL CONTROL FINANCIERO
1.- Radiografía financiera antes que resoluciones vacías. Antes de prometerte ahorrar $5,000 al mes, haz esto: descarga los últimos tres meses de movimientos bancarios y categoriza cada gasto. ¿Cuánto se fue en suscripciones que no usas? ¿Ese servicio de streaming que compartes con tu ex sigue activo? Al identificar tu “gasto zombi” (ese dinero que no aporta valor real) podrías liberar entre $500 y $1,500 mensuales.
2.- El fondo de emergencia miniatura (que sí funciona). Olvídate del consejo clásico de “ahorra seis meses de gastos”. Si apenas llegas a fin de mes, esa meta te paraliza. Mejor empieza con algo alcanzable: $500 pesos este mes. Si abres una cuenta de ahorro separada y automatizas una transferencia semanal de $125, en cuatro semanas tendrás tu primer colchón de emergencia sin sentir el golpe.
3.- Renegocia todo lo que puedas. Enero es el mejor momento para hacer llamadas incómodas pero rentables. Proveedores de seguros, gimnasios, servicios de telefonía: todos tienen promociones para retener clientes en esta época. ¿Por qué no llamas a tu aseguradora de auto y pides una revaluación de tu póliza? Menciona que estás comparando opciones. Sólo esa llamada puede reducir tu prima entre 10% y 20%. Ahora multiplica ese ejercicio por cada servicio recurrente.
4.- Usa el crédito como herramienta. Si las fiestas te dejaron endeudado, consolidar saldos en un crédito con menor tasa puede darte oxígeno. Pero esto solo funciona si cortas el ciclo: no puedes tapar el hoyo del aguinaldo con la tarjeta departamental en marzo. Compara la tasa de interés de tus deudas actuales (las tarjetas suelen estar entre 40% y 70% anual). Si encuentras una opción de crédito personal más eficiente, considera consolidarla. Eso sí, sólo funciona si cortas el ciclo y evitas volver a cargar gastos en las tarjetas.
El bienestar financiero no llega con un cambio radical en enero. Llega cuando dejas de castigarte por no ser perfecto con el dinero y empiezas a tomar decisiones pequeñas pero consistentes”, explicó Óscar Berumen, director general de Grupo Viraal.
A pesar de los desafíos económicos iniciales, el inicio de un ciclo no tiene por qué ser sinónimo de angustia financiera. Si se cuenta con la información precisa, una planeación estructurada y el acompañamiento adecuado, el Año Nuevo se transforma en la oportunidad perfecta para poner en orden las cuentas personales y sentar las bases de una estabilidad duradera.
Al sustituir la impulsividad por una estrategia guiada, es posible fortalecer el bienestar integral de la familia, convirtiendo la crisis en un punto de partida hacia una salud financiera sólida.