Minuto a Minuto

Entretenimiento Muere en Argentina integrante del espectáculo infantil ‘Bely y Beto’
De acuerdo con la información difundida, Samuel Garza acompañaba al equipo de Bely y Beto durante la etapa de la gira por Argentina cuando ocurrió el fallecimiento
Internacional Delcy Rodríguez asegura que trabaja en “plan maestro” para la reconstrucción de Venezuela
Rodríguez aseguró que su administración ya trabaja en un plan para La Guaira que permita su recuperación en infraestructura y vivienda
Nacional Decomisan más de ocho millones de cigarrillos falsos en Colima
La ANAM detalló que el decomiso de cigarrillos es el resultado de las medidas de control implementadas de manera coordinada entre las instituciones
Nacional UNAM suspende temporalmente inscripciones y entrega de documentos para licenciatura
La UNAM señaló que la revisión del Concurso de Ingreso 2026 continuará hasta concluir las acciones para garantizar la certeza del proceso
Nacional Despiden a Valentín Lavín Romero, alcalde de Temoac, en medio de un gran dispositivo de seguridad
El homenaje a Lavín Romero no pudo realizarse en la presidencia municipal porque la Fiscalía de Morelos mantiene el inmueble bajo resguardo
“No”, me gritó el único taxista que atendió mi señal de parada aquella tarde en el este de Islamabad, en los días previos a la guerra de Afganistán, después de que Osama bin Laden derribó las Torres Gemelas.
—¿Por qué?
—¡Fuera, fuera América! —respondió, y señaló mi gorra de los Yanquis de NY.
—Calma, me la quito.
Mohamed Eusoph, el taxista, aceptó llevarme a la sala de prensa del hotel Marriott. Hasta me aconsejó: “Amigo, no lleve eso en su cabeza. No queremos a América. Somos musulmanes”.
Total, luego un musulmán, Mohamed al-Bibi, llevaba puesta una gorra de los Yanquis cuando mató en una alcantarilla al dictador musulmán Muamar el Gadafi.
Llegué a Islamabad con mi gorra: la clásica de los Mulos de Manhattan, negra, con las letras en blanco. El logotipo que, en origen, diseñó Tiffany & Co. para una medalla de honor otorgada a John McDowell, un policía herido en servicio.
Me gustaba usarla en Islamabad. Le aportaba algo de alegría a la imagen fantasmal de sus habitantes: cubiertos con los trajes tradicionales, daban la impresión de haberse recién despertado y de arrastrar aún la cobija por el suelo.
Tengo una historia de apego con esa gorra. Me acompañó en las guerras de Asia Central y Medio Oriente, y en otros periplos. Pero se extravió en alguna de nuestras mudanzas de los años recientes. Tiene que estar en alguna caja cerrada.
Y la busco casi cada día en la legión de mis recuerdos. Dondequiera levanto una tapa, abro un cajón, registro una bolsa: no me doy por vencido. Hay cosas que todavía me resisto a sumar al universo de mis cosas perdidas.
Porque esa gorra me recuerda cuando la apuesta estaba en una libreta y un lápiz. Aún puedo leer papelitos con recados de mi madre. Pero no puedo escuchar su voz en los mensajes grabados en mini-cassettes, porque ya no hay aparatos para reproducirlos.
Esa gorra es más que una prenda: es el dazibao andante de una época en que viajaba ligero de equipaje, con más hambre de historias que certezas. Pensaba que me abría los caminos, aunque a veces me los cerraba, como en Islamabad.
Pero siempre me recordaba quién era y de dónde venía. Por eso la sigo buscando. En la foto que más le gusta a Santino de mí, aparezco con esa gorra puesta, bajo una ventisca de otoño, en el mirador del Arco de Triunfo, en París.
Uno, a veces, no busca cosas: uno busca el tiempo que se le fue dentro de las cosas. Uno no extraña los lugares donde estuvo. Extraña cómo era el mundo cuando estuvo en esos lugares.
Por eso quiero encontrar mi gorra de los Yanquis.