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Entre las deudas que dejó López Obrador a quienes pagan impuestos, una escandalosa es su capricho de comprar Mexicana de Aviación, que cuesta más de 35 mil millones de pesos al Estado. Y Sheinbaum le mete mil millones para mantenerla medio volando.

Es un fiasco financiero y operativo: la aerolínea esperaba transportar tres millones de pasajeros y en un año alcanzó apenas 382 mil. Su cuota de mercado nacional es inferior al uno por ciento, y por cada pasajero que transporta pierde unos cinco mil pesos.

A pesar de tener apenas un año de funcionamiento, es una empresa colmada de demandas y sin usuarios, además de estar endeudada al tope: ni siquiera ha pagado la mitad de sus inmuebles. La verdad es que Mexicana tiene un escenario de quiebra.

Una de las demandas es de SAT Aero Holdings, interpuesta en la Corte de Nueva York, para reclamar el pago de 840 millones de dólares por daños y perjuicios. Esa empresa estadounidense tenía el encargo de adquirir los aviones para Mexicana.

Según el Instituto Nacional de Investigaciones Jurídico-Aeronáuticas, en los más de 35 mil millones de pesos que cuesta la aerolínea al contribuyente mexicano, se incluyen los 816 millones que ordenó pagar López Obrador para adquirir la marca.

Por su gracia, López Obrador destinó también cuatro mil 200 millones para iniciar las operaciones y 20 mil 871 millones más para la compra de aviones Embraer. Y coronó su decisión, entregando Mexicana al Ejército, convertido en empresa del Estado.

Sin embargo, en un año ya Mexicana canceló ocho de sus 17 rutas, lo cual la tiene al borde del colapso: tanto es así, que los militares tuvieron que tunear tres de sus aviones para reconvertirlos en aeronaves de servicio de transporte de pasajeros.

Mexicana de Aviación es como un perro que se muerde la cola: como los militares no pudieron diez aviones nuevos a Boeing, tuvieron que agarrar tres aviones de ellos: lo anterior, a pesar de que tiene un presupuesto oficial de mil 140 millones de pesos.

Ya en el Presupuesto de Egresos del año pasado, Mexicana se había tragado ocho mil 340 millones de pesos. Y, aun así, acabó cerrando  ocho de sus 17 rutas. Es decir, López Obrador tiró al bote los 815 millones de pesos que gastó en comprarla.

El hecho es que, con los militares en la aerolínea, López Obrador lo que consiguió fue exponerlos por su falta de preparación para gestionar un negocio de la iniciativa privada, tan competitivo y complejo como es la aviación.

Flaco favor hizo el expresidente al Ejército, al convertirlo en la mayor empresa del Estado, manejando 300 mil millones de pesos.

No, el Ejército no debe manejar lana.