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616,000 millones de dólares. Este es el tamaño del superávit comercial de México con Estados Unidos desde que entró en vigor el T-MEC, desde julio de 2020 hasta noviembre de 2024.

616,000 millones de dólares es la diferencia entre lo que México le vende a Estados Unidos y lo que le compra. ¿Qué hará Donald Trump con este dato? El próximo presidente de Estados Unidos está convencido de que la relación comercial de su país con México está desbalanceada en contra de Estados Unidos y quiere hacer algo al respecto.

¿Qué podría hacer mister Trump? Las cifras de comercio binacional dejan claro que el superávit de México ha ido creciendo significativamente en el tiempo. Era de 54,000 millones de dólares en 2014. Fueron 112,000 millones en 2020, el último año del primer periodo de Trump. Cerraremos el 2024 con un diferencial superior a los 160,000 millones y el republicano podrá alegar que el crecimiento de la brecha tiene que ver con debilidades de los demócratas o problemas en la implementación del acuerdo que él negoció.

En los próximos meses empezará la revisión/renegociación del T-MEC. Mucho antes de que empiecen esas sesiones, tendremos la decisión sobre los aranceles que se dará a conocer el primer día de su gobierno, el 20 de enero. Es muy probable que sí impongan algunas tarifas, aunque sea por unos meses y con una tasa menor al 20 por ciento.

La revisión-renegociación del T-MEC estará marcada por lo que pase con los aranceles. En cualquier escenario, Trump habrá logrado lo que dice en su libro El arte de negociar. Tendrá la iniciativa y estaremos en ascuas. No es para menos, más allá de los aranceles y la revisión, tendremos otras medidas de parte del gobierno estadounidense, en el contexto del Maganomics.

Maganomics le llaman al combo que podría venir con el segundo gobierno de Trump. Maga viene de Make America Great Again e incluye nuevas ocurrencias e ideas o acciones que no pudo implementar en su primer periodo de 2017 a 2021. El ideólogo principal de la doctrina trumpiana de comercio exterior es Peter Navarro. Un hombre que considera que Estados Unidos debe ser mucho más proteccionista y que está convencido de que la guerra comercial con China requiere más disciplina de parte de Estados Unidos y sus principales socios. En la doctrina Navarro, es inadmisible que México admita presencia china en sectores que son estratégicos para Estados Unidos. Si me permiten una reinterpretación metafórica del pensamiento de Navarro: Un matrimonio mexicano-estadounidense no admite a un chino en la alcoba. La Maganomics propone una reducción de impuestos a las empresas de 21 a 15% y mayores incentivos para las empresas que inviertan en Estados Unidos. Ojo: esos apoyos podrían beneficiar a compañías no estadounidenses, por lo que no podríamos descartar que haya algunos empresarios mexicanos que empiecen o incrementen sus inversiones en territorio estadounidense.

¿Cuántas empresas de México sucumbirán al encanto del Maganomics? Cerramos el año pasado con la noticia de que Liverpool participaba en la compra de la cadena Nordstrom por un total de 6,400 millones de dólares. Esto es parte de una tendencia creciente, donde empresas como Cemex, FEMSA, Chedraui apuestan por crecer más allá del río Bravo. Entre 2019 y 2023, México avanzó cuatro posiciones en el ranking de inversionistas en Estados Unidos. Pasó de casillero 19 al número 15. Las inversiones mexicanas en territorio estadounidense ascendían a 57,686 millones de dólares en 2023, un cambio radical con la situación que había apenas en 2006, cuando esa cifra no rebasaba los 10,000 millones de dólares. (Los datos son de Pedro Casas Alatriste, director de la American Chamber en México).

La Maganomics contiene zanahorias, pero también garrotes. Habrá bullying para las que decidan trasladar su producción a otros países y habrá corporaciones que sucumban a la presión. Hace ocho años, en enero de 2018, Ford Motor Company canceló el desarrollo de una planta en San Luis Potosí por temor a represalias de parte del gobierno de Trump. Otras empresas como Carrier resistieron y mantuvieron sus planes para México. Eventualmente, Ford retomó el paso en México, aunque nunca volvió el proyecto de San Luis Potosí.

¿Cómo reaccionarán las empresas a la presión de un Donald Trump que es mucho más poderoso ahora que hace ocho años? Esta es una de las preguntas que están en el aire. En su primer Presidencia, Donald Trump tuvo que enfrentar un Congreso en el que su partido no tenía el control de las dos cámaras y en el que había mucha más resistencia en el mundo corporativo a las ideas relacionadas con el Make America Great Again. En 2018, Silicon Valley era abrumadoramente partidario de los demócratas y ahora es claro que algo ha cambiado entre los grandes empresarios tecnológicos. El mejor ejemplo de ello es Elon Musk, que aportó decenas de millones de dólares a la campaña de Trump y ahora trabajará con él.

Vienen días cruciales. Momentos en los que debemos estar enfocados en uno de los desafíos más importantes de nuestra historia moderna: ¿tiene sentido estar distraídos con una aerolínea que no sabe volar y con una fábrica de coches que correrán a 40 km/h?