Minuto a Minuto

Deportes Grupo E del Mundial 2026: Costa de Marfil vence de último minuto a Ecuador
Costa de Marfil y Ecuador dieron inicio a su sueño en el Mundial 2026 este domingo 14 de junio en el Estadio de Filadelfia
Internacional Elecciones en Perú: se vienen días clave con Fujimori arriba por estrecho margen
A una semana de los comicios y con el 98.59 % del escrutinio, Fujimori ha logrado el 50.051 % de los votos frente al 49.949 % de Sánchez
Internacional Trump anuncia el acuerdo de paz con Irán y decreta la apertura de Ormuz
Teherán aún no se ha pronunciado. Trump ha asegurado que el bombardeo israelí de esta mañana contra Beirut —que ha causado al menos tres muertos y siete heridos— “no debería haber ocurrido”
Deportes En Vivo: Suecia y Túnez abren la actividad mundialista en el Estadio Monterrey
Estreno de lujo en la Sultana del Norte: El Estadio Monterrey vibra con el choque entre Suecia y Túnez del Mundial 2026
Internacional Irán “nunca tendrá un arma nuclear”, afirma JD Vance tras acuerdo de paz con EE.UU.
El exsenador por Ohio explicó que el nuevo acuerdo incluye la reapertura "inmediata" del estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán

Con la reforma judicial, la presidenta Claudia Sheinbaum se está metiendo en una aventura innecesaria.

Tal como está planteada, la reforma es un inmenso reto organizativo, económico y político del que difícilmente saldrá bien librada.

Un reto organizativo, porque no hay precedentes ni instituciones capaces de hacerla. Hay que inventarlo todo en el camino.

Un reto económico, porque la reforma costará un dinero que no será fácil sacar del presupuesto: 13 mil millones para ejecutarla y 8 mil para indemnizar a despedidos, al tiempo que la reforma asusta a los inversionistas al punto de que puede ahuyentarlos.

Un reto político, por las razones anteriores y porque el enredo gigante de la reforma se comerá su primer año de gobierno. Tendrá que salir bien librada de una elección loca y convencer a los inversionistas de que el país sigue siendo seguro jurídicamente.

Se antoja una aventura del todo innecesaria.

Si lo que la Presidenta quiere es contener a la Suprema Corte, hacerse invulnerable a sus juicios de inconstitucionalidad, no tiene más que esperar a la jubilación del ministro Luis María Aguilar, en noviembre, para nombrar a su cuarto ministro o ministra oficialesca, suficiente para echar abajo en el pleno cualquier decisión de los siete ministros restantes, pues las votaciones ahí deben ganarse por el voto de ocho.

Si lo que quiere es cambiar a su gusto a jueces y magistrados del Poder Judicial, tiene ya la mayoría en el Consejo de la Judicatura y podría utilizarla al efecto.

En ambos casos sería un tránsito indoloro hacia el mismo objetivo político que es controlar a ministros, jueces y magistrados por igual.

Sería un tránsito más lento, es verdad, pero menos riesgoso que la desatinada aventura de organizar una elección por distritos judiciales con la simulación de imparcialidad del “voto popular” y con la posibilidad de un gran fracaso y hasta de un gran ridículo gubernativo.

La reforma judicial, tal como está planteada, ocupará los esfuerzos del primer año de Sheinbaum para darle, en el mejor de los casos, lo que prácticamente ya tiene en las manos.

Los costos de la vía rápida pueden ser muy altos en dinero, en inversiones, en prestigio y en credibilidad para el nuevo gobierno.