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Si hablamos de México, todavía tenemos que esperar 68 días para saber cuánto margen de maniobra podrá tener la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, para aplicar su propio estilo de gobierno.

Hasta ahora, ha delineado algunas diferencias con respecto al Presidente que se va, pero la realidad es que Andrés Manuel López Obrador es tan egoísta que no le permite a la ganadora de las elecciones ni siquiera hacer su propio recorrido por el país.

Así que, tendrá que ser a partir del 1 de octubre cuando la futura mandataria pueda delinear con más claridad su propia trayectoria de mando.

Y si hablamos de Estados Unidos se podría pensar que Kamala Harris habrá de ocupar la vacante que dejó Joe Biden para aplicar al pie de la letra el plan de gobierno de continuidad que delineó el actual Presidente.

Lo cual, claramente es una concepción equivocada. De entrada, Biden no es un Presidente que tenga los tintes autoritarios que vemos de este lado de la frontera y Harris ha dejado a lo largo de su vicepresidencia claras sus diferencias con él en varios temas económicos, políticos y sociales.

Evidentemente que las diferencias que pudiera imprimir Kamala Harris a su candidatura, si es que realmente la logra en la Convención Demócrata, parecerán sutilezas imperceptibles en comparación con la agenda de ruptura que tiene el candidato republicano, Donald Trump.

De entrada, cualquiera de los dos que logre obtener el triunfo en las elecciones del 5 de noviembre tendrá que lidiar con un enorme déficit fiscal que requerirá el inicio de acciones correctivas inmediatas.

En términos muy simples, Trump quiere bajar los impuestos a los grandes contribuyentes y compensar la caída en ingresos con aranceles a las importaciones, mientras que Harris buscaría elevar impuestos a los deciles más altos, pero aumentar ciertos rubros de gasto social.

No hay duda de que estamos ante la carrera presidencial estadounidense con posiciones más radicales de los últimos tiempos.

Kamala Harris podría ser, digamos, aun más progresista que los Bidenomics del actual mandatario. Entre otras cosas, la actual vicepresidenta ha sido partidaria de un sistema de salud más extendido y sin privilegios por el nivel de ingreso.

Harris ha sido promotora de otorgar subsidios fiscales a los trabajadores de menores ingresos en una mayor proporción que los otorgados en pandemia por el presidente Biden. Buscaría Harris obtener un presupuesto más alto para el subsidio de vivienda, más allá del actual.

Y, sobre todo, la virtual candidata demócrata tendría una agenda de género que es tan deseable como elevadamente costosa para las finanzas públicas estadounidenses.

Kamala Harris está, sin duda, a la izquierda de Biden y muy, muy lejos de las posturas del ala derecha radical de Donald Trump.

Lo que es un hecho es que si Estados Unidos no quiere iniciar una crisis global tiene que emprender ya una corrección de su déficit fiscal, que este año alcanzará, de acuerdo con el FMI, 6.5% de su Producto Interno Bruto y 7.1% el próximo año.

A Donald Trump el mundo ya lo conoce y le teme, hay que ver si Kamala Harris tiene planes, como Biden, de iniciar alguna corrección presupuestal durante su eventual administración.

Kamala Harris podría ser, digamos, aun más progresista que los Bidenomics del actual mandatario. Entre otras cosas, la vicepresidenta ha sido partidaria de un sistema de salud más extendido.