Minuto a Minuto

Nacional Hallan muerto al joven Jan Emiliano Rojas Neri, desaparecido en Cuautitlán Izcalli
Rojas Neri fue visto por última vez en la colonia Cofradía de San Miguel I, en el Estado de México
Internacional Trump dice que no pedirá disculpas por video que muestra a los Obama como simios
Donald Trump también indicó que no va a despedir a la persona que realizó el video de Barack y Michelle Obama
Deportes Exjugadores de Patriots, molestos con Tom Brady por no apoyar al equipo en Super Bowl LX
Vince Wilfork le recriminó a Tom Brady por sus comentarios y destacó que sus afirmaciones no tienen que relacionarse con la "política"
Internacional “No los ven humanos”: así es el único centro de detención para familias migrantes en EE.UU.
Las condiciones en el centro de detención para migrantes en EE.UU. carecen de atención media y atención infantil adecuada
Internacional Nueva York legaliza muerte asistida con protección adicional y entrará en vigor en julio
Nueva York se sumará a los 13 estados de EE.UU. que permite la muerte asistida, después de que Oregón fuera pionero en 1994

El gobierno calló los peligros de Otis. No dijo lo que sabía, no advirtió a la gente, no indujo la alerta en los medios.

A las 6 de la tarde del martes 24, hora de México, el Centro Nacional de Huracanes de Miami dijo que Otis era un huracán de categoría 5, “potencialmente catastrófico” al tocar tierra.

A esas horas, miembros de Protección Civil iban por calles y playas de Acapulco pidiendo con magnavoces, “de la manera más atenta”, cuidar a los ancianos y a los niños.

Pasadas las 8, el presidente López Obrador tuiteó un “atento aviso”, diciendo a los guerrerenses que tuvieran cuidado, que el huracán entraría a tierra entre 4 y 6 de la mañana (entró a las 12:30 de la noche).

A las 9, el centro de Miami dijo que Otis era “un escenario de pesadilla”.

A las 10, Acapulco estaba en jauja, los negocios, bares y restoranes abiertos, los hoteles tranquilos sin haber dicho a sus huéspedes nada sobre el riesgo.

(Estos datos y más en Raúl Trejo Delarbre @ciberfan, Sandra Romandía @Sandra_Romandia y Peniley Ramírez @penileyramirez).

El Presidente y el gobierno se fueron a dormir sin advertir a la gente ni activar protocolos de atención de desastres.

Si hubieran hecho las dos cosas no hubieran evitado un solo cristal roto por la furia de Otis, pero hubieran salvado vidas, movido gente a lugares seguros y le hubieran dado a los acapulqueños el recurso del miedo ante el peligro y la ventaja del conocimiento.

El gobierno hubiera amanecido al día siguiente cerca de la gente, al pie de los daños, útil frente al vacío social y la rapiña, claro ante las pérdidas, alerta frente a la inermidad, el dolor y las urgencias de la catástrofe.

Nada habría podido el gobierno contra la furia de Otis, pero habría empezado rápido a darle la cara a la tragedia y a unir a la nación en torno a ella.

La destrucción de Otis hubiera sido igual, pero el tamaño de la tragedia no, sería mucho menor, no me cabe duda, si hubiera tenido la acción preventiva del gobierno y la respuesta solidaria de la sociedad.

El gobierno calló y perdió todo eso.