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Este viernes lo vivimos bajo el estress de dos juegos de fútbol que se expandieron a 120 minutos de juego y a los penales. Croacia contra Brasil y Países Bajos contra Argentina.

Los penales, ese acto de suerte y de la más alta exigencia de seguridad de un jugador que en solitario observa a la portería con el peso de un estadio y una nación entera en sus hombros.

Sigo suspirando por la grata sorpresa como aficionada y apasionada del fútbol que presencié el día de hoy.

Argentina,  la selección que se ama o se odia, pero siempre se teme. En su fortaleza histórica, tienen a Maradona y con eso se saben súper poderosos.

Los argentinos y su pasión desbordada por el fútbol, porque lo traen en los genes, en la herencia familiar y colectiva de quienes lloran, ríen, gritan, escupen, brincan y alientan sin descanso.

Pero lo que no saben y nadie les ha enseñado, es a perder. No hay escena que no vaya con llanto, desgarro y un absoluto dolor, porque si es que la derrota les llega, hasta los huesos les tiemblan.

Argentina iba ganando, y en el último minuto ese gol de Wout les robó la sonrisa, la arrogancia tembló.

Pero los penales se meten sí o sí. Son de vida o muerte. Se gana en cada uno y se pierde también.

Los Países Bajos perdieron desde el primero, pero se mantuvieron.

Los argentinos callaron, y por primera vez en el Mundial, se paralizaron, aguantaron la respiración y sufrieron de verdad.

Pero hicieron lo que tenían que hacer: meterla.

Messi se encendió, estaba enojado, desesperado, veía la posibilidad de quedar fuera pero no dejó de hacer.

Argentina ganó, y los argentinos enloquecieron y de nueva cuenta revivieron en su máxima expresión para ser amados y odiados.

El festejo de Otamendi directo, antideportivo, burlón, abusivo y mala leche.

Argentinos siendo argentinos. Es difícil, son difíciles de entender a la primera y después, la arrogancia ente el azul y blanco que también se nos desborda dentro de los parámetros del futbol.

Yo describí la imagen que aquí publico, porque sigo creyendo que es una actitud anti deportiva de los que ganaron contra los que perdieron.

No se pueden creer superiores cuando estuvieron a nada de ser eliminados. Porque no son todo poderosos, solo son jugadores jugando a ganar.

La querida y odiada Argentina - image0