Minuto a Minuto

Nacional SCJN revisa decreto que prohíbe exportación definitiva de obras de Frida Kahlo
El Pleno del máximo tribunal consideró este asunto de "relevancia nacional” en materia del derecho a la cultura frente al derecho de propiedad
Deportes Rafa Márquez celebra tener gran material humano para hacer crecer a la selección mexicana
Rafa Márquez agradeció a Javier Aguirre haberlo incluido en su cuerpo técnico, lo cual le permitió crecer como estratega
Nacional México dice que EE.UU. sigue sin enviar “pruebas” para detener al gobernador de Sinaloa
El Ministerio Público ya entrevistó a Enrique Inzunza, Juan de Dios Gámez y otros funcionarios señalados por EE.UU.
Internacional Rescatistas mexicanos reciben la medalla ‘Héroes de Venezuela’ por sus labores tras el doble terremoto
En su último balance, el Ejecutivo venezolano indicó que en total han sido rescatadas 6 mil 462 personas; van 3 mil 685 muertos
Nacional La generación de residuos se disparó hasta un 58 % en Ciudad de México debido al Mundial
La basura en la capital pasó de 12 mil 400 a casi 19 mil 700 toneladas diarias durante los partidos de la selección en el Mundial

Este viernes lo vivimos bajo el estress de dos juegos de fútbol que se expandieron a 120 minutos de juego y a los penales. Croacia contra Brasil y Países Bajos contra Argentina.

Los penales, ese acto de suerte y de la más alta exigencia de seguridad de un jugador que en solitario observa a la portería con el peso de un estadio y una nación entera en sus hombros.

Sigo suspirando por la grata sorpresa como aficionada y apasionada del fútbol que presencié el día de hoy.

Argentina,  la selección que se ama o se odia, pero siempre se teme. En su fortaleza histórica, tienen a Maradona y con eso se saben súper poderosos.

Los argentinos y su pasión desbordada por el fútbol, porque lo traen en los genes, en la herencia familiar y colectiva de quienes lloran, ríen, gritan, escupen, brincan y alientan sin descanso.

Pero lo que no saben y nadie les ha enseñado, es a perder. No hay escena que no vaya con llanto, desgarro y un absoluto dolor, porque si es que la derrota les llega, hasta los huesos les tiemblan.

Argentina iba ganando, y en el último minuto ese gol de Wout les robó la sonrisa, la arrogancia tembló.

Pero los penales se meten sí o sí. Son de vida o muerte. Se gana en cada uno y se pierde también.

Los Países Bajos perdieron desde el primero, pero se mantuvieron.

Los argentinos callaron, y por primera vez en el Mundial, se paralizaron, aguantaron la respiración y sufrieron de verdad.

Pero hicieron lo que tenían que hacer: meterla.

Messi se encendió, estaba enojado, desesperado, veía la posibilidad de quedar fuera pero no dejó de hacer.

Argentina ganó, y los argentinos enloquecieron y de nueva cuenta revivieron en su máxima expresión para ser amados y odiados.

El festejo de Otamendi directo, antideportivo, burlón, abusivo y mala leche.

Argentinos siendo argentinos. Es difícil, son difíciles de entender a la primera y después, la arrogancia ente el azul y blanco que también se nos desborda dentro de los parámetros del futbol.

Yo describí la imagen que aquí publico, porque sigo creyendo que es una actitud anti deportiva de los que ganaron contra los que perdieron.

No se pueden creer superiores cuando estuvieron a nada de ser eliminados. Porque no son todo poderosos, solo son jugadores jugando a ganar.

La querida y odiada Argentina - image0