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Pura lógica: si el presidente vota en la OEA a favor de que Maduro use el Ejército para cerrar el Parlamento a los diputados opositores, es natural que diga que el Ejército mexicano surgió para perseguir a la oposición.

El dictador venezolano utilizó la Guardia Nacional para impedir la toma de protesta de los diputados de la mayoría opositora a la Cámara, después de que los legisladores oficialistas tomaron ésta por la fuerza.

La represión de Maduro a los diputados opositores llegó al pleno de discusión de la OEA; y todos los países miembros, menos México, votaron en contra. El aviso estaba dado: México pensaba hacer lo mismo.

Al menos el presidente lo corroboró ayer, cuando advirtió que el Ejército mexicano surgió para combatir a los conservadores y fifís, que son dos de las decenas de calificativos con que define a quienes se le oponen.

El dictador Maduro llama a sus opositores majunches y escuálidos, y les echa el Ejército encima: asesinó a cinco mil 94 opositores políticos, “de conformidad con políticas del Estado”, según informó ayer la ONU.

La moción que no aprobó el presidente mexicano contra el uso del Ejército contra los diputados opositores a la sede de la Asamblea Nacional en Venezuela, decía:

“Se expresa el rechazo al evidente propósito de eliminar la única institución legítima y democrática electa en Venezuela; y la ilegal designación por parte del gobierno venezolano de los miembros del Consejo Nacional Electoral y de las directivas de los partidos opositores Primero Justicia y Acción Democrática”.

De hecho, la utilización del Ejército contra los majunches y escuálidos por parte de la dictadura venezolana es considerada por la ONU “un crimen de lesa humanidad”.

Tras estudiar durante años los informes de una Misión Internacional Independiente en Venezuela, la ONU culpa al Ejército de Maduro de graves violaciones de los derechos humanos.

La ONU señala como responsables directos a Maduro, a su número dos y a la cúpula militar, de matar a cinco mil 94 opositores políticos y detener sin sin órdenes judiciales a otros tres mil 479.

Los militares venezolanos torturan “para extraer confesiones, contraseñas telefónicas y de redes sociales, o para obligar a incriminarse a sí mismos a líderes de la oposición de alto perfil”.

Además, a quienes los militares no asesinan, los “someten a estrés, asfixia, golpes, electrochoques, cortes, mutilaciones y tortura psicológica, con el apoyo directo de los altos funcionarios del gobierno”.

Quizá el presidente no valore demasiado sus dichos, pues más que mandatario, él parece asumirse como político en campaña. Pero sus gobernados sí deben escuchar bien lo que él dice.

Porque lo que dice es que el Ejército invadirá los espacios que su gobierno no sea capaz de ganar legítimamente.

Tremendo.