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En el affaire UNAM, al presidente le va como el meme de su fan Belinda: Ganando como siempre. Porque los estudiantes no se han visto molestados por la embestida. Las quejan son de exalumnos, maestros o exmaestros, intelectuales, académicos, políticos.

El éxito del presidente en llevar una semana de castigo a la UNAM por su deriva “derechista” y “conservadora”, está en que su más de cuarto de millón de estudiantes no se siente aludido, porque en la UNAM el 70 por ciento votó por él.

Es preciso recordar que, aunque hoy la intelligentsia del país es generalmente crítica con el mandatario, en la elección de 2018, el 65 por ciento de quienes votaron por él tenía educación superior. Es decir, una amplia mayoría.

Sin embargo, el entonces candidato la utilizó para ganar. Hoy, en cambio, aclara cuál es la intelligentsia de la autollamada “Cuarta Transformación”. O sea, la suya, la que él respeta: “Los estoy balconeando, aunque ya están acostumbrados”.

Son Elena Poniatowska, Lorenzo Meyer, Enrique Galván, Pedro Miguel, Epigmenio Ibarra, Luis Mandoki, Damián Alcázar, los dos Bichir, Fabrizio Mejía, El Fisgón y José Hernández. El otro era Antonio Helguera, quien falleció hace poco.

De ahí que la defensa de la UNAM por los ataques del presidente recaiga mayormente en la intelligentsia que él rechaza, pero que gran parte de la cual lo apoyó y votó, para que acabara con la corrupción y creciera el PIB a seis por ciento anual.

Porque los jóvenes y estudiantes quieren al Jefe del Ejecutivo. Al menos fueron los que más jalaron la carreta que lo llevó al poder. Según el INE, fueron los votantes de 18-39 años quienes definieron la pasada elección presidencial.

Nuestros jóvenes votaron por el candidato de mayor edad, y el que basó sus promesas en el uso del carbón y el petróleo para impulsar el desarrollo, por delante de las energías renovables, y en pedir 90 por ciento de fidelidad y 10 por ciento de capacidad.

El analista Pablo Majluf considera “justo y necesario criticar a las universidades que fueron instrumentales en el ascenso del nacional populismo, aunque ahora estén bajo ataque”, porque lo observa como “un fracaso generacional absoluto”.

Por ejemplo, en un simulacro electoral realizado en 2018 en altos centros de estudios, el luego presidente arrasó: El Colmex votó 82 por ciento a su favor, y la UNAM, Instituto Politécnico Nacional y la UAM votaron por encima del 70 por ciento.

Los jóvenes tampoco se preocupan porque el gabinete del gobernante que eligieron no tenga conexión generacional con ellos, pues muchos de sus miembros tienen la edad en que la mayoría se jubila en las profesiones, para dar paso a las nuevas generaciones.

El presidente lo sabe. Por supuesto.