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A propósito del despreciable criterio de Donald Trump sobre los migrantes mexicanos, la semana pasada, se afirmó aquí:

“Su ignorancia de datos elementales priva en amplias capas sociales estadunidenses, al grado de que casi la mitad de la población rechaza el darwinismo y cree que una mujer (Eva) pudo hablar con un animal (serpiente)…”.

La aseveración motivó estas líneas de un lector que prefiere se omita su nombre:

Respeto muchísimo su criterio al opinar, tanto así que creo estar siempre de acuerdo con lo que escribe acerca de los temas políticos de nuestra nación, pero desafortunadamente en cuestiones religiosas no somos afines. 

Es obvio que Eva (ser humano) no podría haber hablado con una serpiente (ser animal) ya que éstas ultimas no hablan… Pero si la Biblia lo dice es porque ese diálogo existió de alguna manera, aunque no haya sido la serpiente quien haya emitido un sonido convertido en lenguaje…

Refiere que la lección del fruto prohibido es un asunto de fe, y dedica al escribidor esta ironía:

Es muy suyo el derecho de creer que Darwin es más sabio que el propio Dios…

Gulp.

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