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En el juego del presupuesto de los últimos sexenios hemos visto de todo. Desde una mayoría que juega a modificar algunos de los supuestos macroeconómicos, de las metas de ingreso o hasta de las tasas de los impuestos, siempre con el visto bueno del Poder Ejecutivo, sólo para dar la apariencia del respeto entre poderes.

También nos ha tocado el espectáculo de una mayoría opositora al Poder Ejecutivo que le mete mano profunda a las cuentas de ingreso y gasto y el resultado final han sido auténticos paquetes económicos “Frankenstein” que se tienen que corregir sobre la marcha.

En esos casos, hemos visto como incluso han tenido que parar el reloj legislativo a las 23:59 horas del 31 de diciembre para no incumplir con los tiempos constitucionales.

Por algún tiempo vimos también, ya bajo el marco de la Ley de Responsabilidad Hacendaria, una discusión constructiva entre los partidos de oposición y el partido gobernante para dar vida a presupuestos que salieron por consenso, incluso por ahí hay antecedentes de presupuestos por unanimidad.

Claro que esos casos se daban cuando el gobierno en turno esperaba algo a cambio en materia legislativa de sus opositores. Pero en todo caso esa es la verdadera política, la que negocia.

Y lo que tenemos hoy es una voz de mando que ha enviado a un poder Legislativo, convertido en oficina anexa, un Paquete Económico al que no le pueden cambiar nada que trastoque la esencia de lo que quiere el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Habrá cierto margen cosmético, que piden los legisladores de la 4T, para dejar esa impresión de que los legisladores pueden justificar sus dietas, pero nada que pueda mover los planteamientos de ingreso y gasto del presidente.

Si hay modificaciones en algunos impuestos, como los especiales a combustibles o bebidas alcohólicas, tendrán que ser dentro del margen que permita al gobierno federal decir que cumple su palabra de que no se subirán los gravámenes.

Todo tiene que ver con modificar o crear nuevos impuestos sin que se noten, como sucedió con los servicios digitales. Para ello tiene que haber un cierto margen de confusión técnica para negarlo.

Y con los egresos, sucede exactamente lo mismo. El Ejecutivo mandó a revisión de San Lázaro la fórmula A+B para ejercer el presupuesto del 2021. Los diputados pueden cambiar la ecuación a B+A, siempre y cuando el resultado sea el mismo: tener dinero para el Tren Maya.

Hoy vence la primera frontera legislativa del Paquete Económico, hoy tiene que aprobar la Cámara de Diputados lo referente a los ingresos, para que durante los próximos 10 días la Cámara de Senadores haga lo propio con esa primera parte del Paquete Económico.

No sabemos a qué hora se dará la votación en el pleno. Lo que sí debe quedar claro es que el resultado final será del entero gusto y conocimiento del presidente López Obrador.